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Adiós al año del exceso de equipaje

No pueden haber dos años tan.  geniales como lo fue el dos mil dieciséis aunque no esperaba que mi universo fuera a dar otro giro de 365º también en dos mil diecisiete. En realidad me esperaba un año bastante aburrido. Pero no. El año que nos abandonó ya hace dos mese comenzó sin que yo supiera que iba a cambiar mi vida (por enésima vez). Fue después de un viaje a las Islas Azores. No sé por qué pero mis años suelen empezar en Febrero, por regla general. El mes de Enero es el verdadero final del año. El cierre.

La chispa adecuada

Bien. Continuaré; me había jurado, en su momento, que no seguiría a nadie más en mi vida (si, alguna que otra vez si que lo hice) pero, en fin,esta existencia nunca es estática y las circunstancias cambian así que me dije; “Bueno, ¿Qué más da? Me encanta ese lugar al que vamos, trabajo online y estudio en la UOC para que sea a distancia, ¿Por qué no ahora?¿Por qué no a ese lugar en el que ya había sido feliz?”. Mirándolo desde mi posición actual, desde este escritorio sobre el que escribo ahora, afincada en Granadilla de Abona, me doy cuenta de que no fue una mala decisión. Ni siquiera sé si existirán realmente las malas decisiones. Solo fue eso; una decisión.

Alex Bayorti Community Manager Copy Writer

En aquel momento, sin embargo, mi mundo se dio la vuelta y aunque tuve algún que otro momento mágico como esa entrevista para la TVG en Marzo o el fin de una situación financiera que me agobiaba, no recuerdo la primera mitad del año con nitidez. Salvo la mudanza. La mudanza en pareja, la tensión de ambos, la morriña por tener que dejar a mis amigos y a Galicia. También recuerdo la euforia y las ganas que ambos teníamos de viajar en nuestra furgoneta rumbo a las Islas Afortunadas en un Road Trip que resultó ser tan maravilloso como habíamos imaginado.

Mérida Alex Bayorti Año 2017 de exceso de equipaje
Durante todo este tiempo no hablo ni del trabajo ni de la Universidad porque hasta Octubre mi situación financiera y académica fue un desastre. Si, trabajaba. Pero perdí muchos clientes a causa del estrés y, a la vez, descuidé bastante mi salud y mi bienestar. Fue una ruptura en toda regla aunque, nuevamente, cuando se ven las cosas en retrospectiva, nada es terreno baldío. Incluso los meses de barbecho tienen un cometido importante, tanto o más que la siembra y la recogida.

Empieza a contar tu historia
En Octubre empezó a ponerse todo en marcha; más trabajo, reencuentros con amigos y familia, nuevo proyecto…Pero me faltaba algo. Ahora sé que fue empezar a escribir la novela que ahora mismo estoy perfilando (pero claro, en aquel momento pensaba que, ¡Yo que sé! Que era el vacío existencial, como siempre). Ahora sé también que fue modificar algunos (malos) hábitos que había asumido a lo largo del año. No esperé, sin embargo, hasta Enero para empezar con mis propósitos de Año Nuevo. Fue en Noviembre cuando me di cuenta de que si quería hacer todo lo que, vamos, quería hacer no me quedaba otra que disciplinar cierta tendencia en mi al caos. Caos sí..pero a veces.

En esta tarde del 28 de Febrero miro atrás a este año extraño en el que empecé a cumplir un sueño (no os diré cuál), en el que comencé mil cuentos y novelas (que no continué…hasta ahora), en el que publiqué mi primer curso online con el SEPE, en el que diversifiqué mi empleo hasta el punto de diseñar unas cuantas páginas web, hacer planes de marketing serios o traducir contenidos e-commerce a otros idiomas y en el que me centré en la carrera de Comunicación (¡Por fin!). Un año en el que regresé a mi tierra prometida (con algunos bordes que perfilar) junto a mi compañero y en el que descubrí que incluso quién crees que siempre será de una manera, puede cambiar.
Me sorprendí echando de menos (cosa que nunca hice demasiado) y forjando amistades en pocos años, cuando nunca había conseguido implicarme ni siquiera con mis amigos de toda la vida. Este año aprendí lo que es el compromiso, el apego y las ganas irrefrenables de contar con otros. También la importancia que tiene hacer algo por los demás . Este año, supongo, fue el epílogo del anterior, que fue todo fuegos artificiales y grandes planes. Una parada discrecional para mirar esa brújula que me indique el camino a seguir. Este ha sido el año de hacer el equipaje (y eliminar lo que sobra).

Así que adiós al año del exceso de equipaje.

Publicado por Alex Bayorti

Copy Writer de profesión y proyecto de escritora. Borratajear en lienzos es una terapia. A veces leo. Caminar es la mejor meditación. NK Comunicación soy yo. Un poco impostora. Dame café y cambiaré el mundo. ¡Que disfrutéis de mi blog!

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