El día de la poesía con poesía de buscadores

 

Cuando te sientas cansado de no tener patria
recuerda que este es nuestro reino.
El de la reina Mad y el dios luna.
El de los argonautas y la bella Calíope.
El imperio de los sentidos y la torre de marfil.
Si crees que no perteneces a nada, mantén tu brújula como hogar primigenio.
Como el pirata Barbanegra;
al norte, Groenlandia,
al este, el imperio ruso,
al oeste, las planicies americanas,
al sur, la vasta África.
Mientras percibas la humanidad como un todo del que tomas parte pero al que
observas, ajeno, tendrás la mirada del buscador, verás océanos de conocimiento,
de aprendizaje. Una conversación te cambiará la vida y los lazos se enlazarán y
desenlazarán sin coartarte, sin impedirte, sin hacerte esclavo de los compromisos.
Porque, querido buscador, tú vas aprendiendo a mirar al basilisco sin inmutarte,
a no perturbarte por el fuego fatuo del amor, a liberarte de lo profundo cuando lo superficial
te invita a jugar. A ver el deseo como una herramienta, no como algo irremediable.
Y diriges la vista en dirección a la laguna estigia, desafiante, y te guardas dos monedas, por ese “hoy si”.
Publicado por Alex Bayorti en Poesía, 0 comentarios
Ser un experto en vender cursos de Marketing no es ser un experto en Marketing

Ser un experto en vender cursos de Marketing no es ser un experto en Marketing

“Te voy a ayudar a que tus clientes vendan”. Esto es lo que me estoy encontrando en todas partes, dentro y fuera de las redes sociales. Hace tan solo unos meses fui a un Congreso e-commerce en Tenerife y conocí a muchos expertos y pocos “currantes”. Me explico. Trabajadores serían porque daban cursos, seminarios, talleres, webinars y pericoeldelospalotes pero cuando me puse a ojear la experiencia de la mayoría de ellos se limitaba a promocionarse a sí mismos. Y es que vivimos en la era del autobombo en la que no hay nada mejor para vender que venderse a uno mismo. Eso está muy bien pero también es fundamental tener un bagaje lo suficientemente amplio a nivel laboral. Últimamente proliferan en las redes sociales los gurús del Marketing, profesores todopoderosos y demás que buscan que te suscribas a sus seminarios para después venderte algo. Me pregunto yo; ¿Cuál es realmente su target? ¿Son las empresas o son otros marketers? Porque, desde luego, si la segmentación que emplean en Facebook o en Instagram dirige sus anuncios hacia mí, algo estarán haciendo mal…o no.

Los cursos en Marketing dicen de quién los da que es un buen profesor, no un buen marketer

Proliferan los cursos de expertos que se han dedicado al Marketing Digital así como al Copy Writing. Digo yo; si tanto te mola el Marketing, ¿Por qué lo cambiaste por enseñar a otros? Siempre se ha dicho que quién vale, trabaja de ello y quién no, a enseñar. Yo no me aventuraría a tanto ya que hay grandes profesionales con una trayectoria interesante a sus espaldas que han sucumbido. El motivo es simple; realmente ni les gusta tanto el Copy Writing ni les mola el Marketing Digital. Y es que fuera de los congresos digitales y de las ponencias con bolsa de regalos incluida hay un gran esfuerzo invertido en encontrar clientes (y mantenerlos), renovarse continuamente y seguir al pie del cañón frente a una competencia cada vez mayor debido, en gran medida, a estos gurús del Marketing que le están diciendo a miles de personas (al menos, de habla hispana) que esto está chupado, que todo el mundo puede dedicarse al Social Media Management y que ser Community Manager es colgar cuatro posts en Facebook.

El gran problema es que la burbuja del Marketing Digital está logrando que cada vez sean más los marketers que se vean incapaces de vivir de encontrar clientes y de mantener las expectativas que generan en ellos hasta el punto de que también ellos, los que han aprendido algo de marketing hace cuatro días contados y apenas  han ejercido, impartan cursos. Lo tienen relativamente fácil. Están en el paro o tienen muy poco flujo de trabajo, hay plataformas estilo Udemy que se lucran de horas y horas de trabajo a cambio de ceder su servicio a los protoprofesores y, bueno, todo el mundo prefiere hablar a actuar. El resultado son una barbaridad de e-books, seminarios y los famosísimos Webinars que son más una pérdida de tiempo que una ayuda real. ¿Y por qué son una auténtica patraña en su gran mayoría?

Segmentaciones que van dirigidas a usuarios interesados en marketing, no a empresas

Lo de las segmentaciones es de risa. Los cursos están completamente dirigidos a estudiantes de Marketing y personas que quieran trabajar de ello. Apenas he descubierto cursos o webinars ideados para dar soluciones a empresas que no sean Agencias de Marketing. Es como si un panadero decide venderle pan a la competencia. Lo llaman compartir saber pero, en realidad, lo que está sucediendo es algo mucho menos altruista. Es aprovecharse de la pompa del Marketing Digital para vender cursos que no van a servir para nada, ni a nivel académico ni práctico. Por supuesto, vuelvo a repetir que no todo es así, que hay algunos grandes profesionales con una larga trayectoria y muy reconocidos … pero, por desgracia, ahora con una página web y unos cuantos cursos online ya se puede ser un maestro en el arte de la enseñanza, del marketing y de lo que te dé la gana. Pero no. Así no son las cosas. Ya no hablo de formación que, al fin y al cabo, siempre hubo autodidactas y ahora más que nunca. Me refiero a la experiencia que solamente se adquiere teniendo experiencias reales con clientes.

Cualquiera puede sobreentender las reglas del Marketing en apenas unas semanas pero aplicarlas y que salgan bien, esa es otra historia. Aquí una servidora se autodenomina Junior debido a que tengo más experiencia (7 añazos ya) como Copy Writer & Content Writer que como Social Media Planner (2016) o como Community Manager (tuve mi primera experiencia como tal en 2014). Por eso flipo en colorines Arco Iris cuando me dirijo a las referencias de muchos “expertos” que apenas llevan 1 año trabajando o que no tienen ni una sola experiencia laboral real. En serio, ¿Se nos está yendo la pinza?

Desconfiando de los milagros en Marketing Digital

Si algo he aprendido en todo este tiempo es que el Marketing no es magia. No, no lo es. Incluso los grandes marketers lo saben. Detrás del Marketing Digital que triunfa hay mucho esfuerzo y DINERO. Quién te venda que vas  a triunfar como la Coca-Cola (literalmente, en este caso) sin que tus clientes gasten un duro en campañas de pago, tienen la nariz de Pinocho. Y es que eso me costó aprenderlo porque, como todos, empezamos familiarizándonos con el Marketing Digital cuando el Link Building estaba en fase larvaria (y no te penalizaba el algoritmo de Google por hacer Backlinks poco limpios), el SPAM no estaba penado en absoluto (ni siquiera había una legislación al respecto), las páginas de empresas de Facebook las veían, como mínimo, tus colegas (de hecho, podías invertir 10€ y ganar 500 seguidores así, a lo loco) y Google Ads…bueno, Google Adwords no existía por aquel entonces. De aquella parecía que todo el campo era orégano pero ese fue el gran triunfo de los partners digitales, justamente. Todo gratuito hasta que no te queda otra que pagar y lo haces porque, desde luego, funciona.

Pero a lo que iba. Si en un curso te dicen que tus clientes van a ganar más tirando solo de un posicionamiento orgánico, te están mintiendo. Puede ayudar pero las reglas del juego siguen siendo las mismas de siempre. Si quieres ganar dinero, tienes que gastarlo. Las empresas, por suerte, se están empezando a dar cuenta de que si antes pagaban por un anuncio de TV, ahora tienen que hacerlo por una estrategia de redes sociales, de contenidos o de otras mil y una opciones que existen (y con esto de estrategia de redes sociales llegamos al siguiente punto).

Los trucos no son estrategias de Marketing Digital

Vamos a ver. Los trucos están genial. En serio, están muy bien pero no son una estrategia. Que sepas hacer publicaciones aderezadas con imágenes de Canva o que ya conozcas cómo funciona Manager Ads no es que seas un experto. Es que tienes ojos en la cara. Una estrategia requiere de conocimientos que algunos adquirimos gracias a la formación académica reglada y otros a una enorme curiosidad pero siempre hay un protocolo para crear un plan. Siempre. Lo demás es ir dando palos de ciego. Esa estrategia, por cierto, debe incluir un presupuesto para el marketer y otro para invertir en anuncios y demás. A este plan o estrategia se le suman los análisis constantes que debe realizar el marketer para ir afinando las promociones hasta que se reduzca al máximo la inversión del usuario con respecto al ROI.

En definitiva, la función del marketer freelance tendría que ser planificar, implementar y analizar las campañas digitales para que la inversión del cliente obtuviera mayor rendimiento mes tras mes. Y esto va para las empresas; no, el marketer no es en sí mismo la inversión. Un marketer no vende por la ciencia infusa pero conoce las herramientas adecuadas para que se optimice el gasto.

Cursos que son como trabajos universitarios

Los típicos cursos maquetados en formato epub con apenas 10 o 20 páginas. Otros que tienen una mayor extensión pero que, aún así, no superan las 100 horas lectivas (de hecho, casi ninguno lo hace). Estamos hablando de que cualquiera que haga un minicurso de creación de contenidos e-learning puede buscar bibliografía en Google Docs, venirse arriba y, si tiene muchos amigos y conocidos, obtener una difusión aceptable. ¿El problema? La mayor parte de estos cursos son solo recopilaciones de artículos web en inglés (en el mejor de los casos) que no te van a servir para nada para lograr lo único realmente importante para una marketer…VENDER.

En conclusión, una empresa que busca a un buen marketer digital lo que quiere son resultados, no cursos. De ahí que realmente el público objetivo de estos profesionales del Marketing Digital sean … otros profesionales del Marketing Digital. ¿Y los qué si trabajamos de ello con clientes reales? Pues, la verdad, no tenemos mucho tiempo libre para guionizar cursos. Yo tardé unos 2 años en crear un certificado de profesionalidad de “Psicología de las Ventas” porque no me daban las horas. Vamos, que a duras penas puedo mantener un blog personal. Lo dicho. Una cosa es dar cursos y otra muy diferente es trabajar en medios sociales.

Publicado por Alex Bayorti en Marketing digital, Opinión, 0 comentarios

Cosas que aprendes a los 30 años y te cambian la vida

Hay personas que viven cien años y no viven. Otras que viven quince y parece que tuvieran cientos de amaneceres a sus espaldas. Un yonki de la intensidad que llega a los 30 años ya no corre, no tiene prisa por hacer las cosas que le apasionan. Lee saboreando cada palabra, subrayándola en su mente. Disfruta de cada conversación porque ha aprendido a rodearse de aquellas personas con las que conecta a nivel emocional. Esa persona ya no necesita escudarse en poses, máscaras, ni disfraces. Simple y llanamente porque no tiene nada que temer. ¿Quién podría temer algo en este mundo cuando se es dueño de uno mismo?

Lo que aprendes a los 30 si has vivido muy intensamente

El aprendizaje puede llevar treinta, cuarenta años o no llegar nunca pero por muy deprisa que se quiera vivir es imposible no experimentar un cambio a nivel intrapersonal cuando se cruza la barrera de los seis lustros.


1.No hay atajos para conseguir aquello que quieres

Por mucho que creas que puedes llegar a un punto de tu mapa mental antes que nadie, necesitas vivir experiencias para alcanzarlo. Da igual si has vivido diez años muy intensos porque cuando llegas a los 30 años te das cuenta de que no podrías haber aprendido eso antes.

2.Que tardarás, al menos, un cuarto de siglo en saber lo que buscas

Siendo optimistas, sabrás lo que quieres después del cuarto de siglo. Por supuesto, todo depende de tu necesidad de reflexión. Si eres una persona rígida con un objetivo claro desde los diecisiete años – aparte que es un poco complicado que un ser humano de diecisiete años sepa a lo que se va a dedicar el resto de su vida – seguramente lo consigas y posiblemente te vaya bien. A la mayoría esto no le sucede por diferentes causas. Es a partir de los 25 años que empiezas a saber lo que quieres y lo que no.

3.Que no tenías ni idea de lo que era la amistad hasta que conociste a personas que te aceptaron tal y como eras (de verdad)

Entramos en terreno resbaladizo. ¡Amistad! Eso que algunos anhelamos e idolatramos. Desgraciadamente la amistad también depende de nosotros mismos, de lo que seamos, de cuánto nos conozcamos y de lo que estemos dispuestos a tolerar. Una persona que no sabe quién puede llegar a rodearse de personas con las que no tiene nada en común. Lo que aprendes a los 30 años es que no necesitas a nadie para ser feliz pero eliges estar con las personas que te hacen sentir bien, que sacan la mejor versión de ti mismo.

4.Que amas a tus amigos con la misma intensidad que a la familia (la que de verdad te importa) o que a tu compañer@ de vida

¿Quién nos lo iba a decir? Nosotros que nunca necesitaríamos a nadie. Las cosas han cambiado y lo cierto es que no hay arrepentimiento ninguno. Poco a poco vamos aprendiendo lo que es la amistad, la de verdad, la de los amigos que comparten tus días y el compañero que es, de todos, tu mejor amigo.

5.Que tu necesidad de alcanzar la gloria no es tan fuerte en comparación con tus ganas de ser feliz

La gloria. Ese concepto abstracto que nunca alcanzas. El éxito. Ese otro que tantas vidas ha destrozado. Uno de los cambios de esquema mental más profundos que se sufre es que ya no necesitas impresionar a nadie o, al menos, no a cualquiera. Quieres que tus amigos te tengan como una persona inteligente, sabia o reflexiva pero tampoco le das demasiada importancia. También quieres avanzar en tu carrera profesional pero descubres que tu “carpe diem” tiene algunas inconsistencias en este caso. Y es que, ¿Cuándo te sientes mejor? ¿Qué es la vida sino sentir? Solo quienes han sufrido varias tragedias y no se han sobrepuesto pueden decir que pueden vivir sin querer ser felices.

6.Que el reconocimiento que buscas, lo tienes en quienes te quieren y te conocen con tus luces y sombras

Al hilo de lo interior, otra valoración. En un pasado, te rodeaste de personas con las que actuabas de una manera. Era natural porque en cada momento vital nos acercamos a unos o a otros en función de nuestro estado mental. Pasa el tiempo y a medida que te quitas la máscara, también vas conociendo a personas que te quieren tal y como eres. ¿Sabes por qué estas seguro de que es así? Porque eres tú mismo con ellos.

7.Que la única manera de encontrar un trabajo que no te mate en vida es que hagas lo que te apasione

Aunque vivamos en una sociedad que diseña esclavos por encargo, siempre hay un rayo de esperanza, una búsqueda de aquello que sueñas. Con 30 años miras hacia atrás y te das cuenta de todo lo que has cambiado, no solo a nivel persnal sino también profesional.

8.Que, en ocasiones, puedes hacer de un trabajo cualquiera lo que te apasiona

Esta frase, ahora tan conocida, no ha acaparado la atención que se merecería. Hay personas que son explotadas laboralmente y, por supuesto, nunca podrán hacer de su trabajo aquello que les apasione pero en una gran cantidad de casos nos encontramos con personas que quieren llegar a ser lo que no son y ni se esfuerzan por ello ni aprenden a vivir con lo que tienen.

9.Que una playa al atardecer es más bonita cuando se mira con tus propios ojos y no con el objetivo de una cámara

Esto, realmente, no se aprende a los 30 años. La generación siguiente lo aprenderá a los seis lustros o nunca pero algunos que nos críamos sin cámaras de fotos, sin teléfonos móviles ni ordenadores de sobremesa aprendimos a mirar la vida sin necesidad de compartirla con nadie más que con quién estaba a nuestro lado. Estos reconfortantes recuerdos quedaron grabados en el único documento que queremos llevar con nosotros; nuestra memoria.

10.Que viajar no es consumir imágenes y gastronomía, sino una manera muy sencilla de ponerte en las botas de personas de todo el mundo

Con la fiebre de los blogs de viajes nos encontramos en un presente extraño. Lo que hace unos quince años era el sueño de algunas personas que querían conocer mundo para descubrir nuevas culturas y personas de todo el mundo se ha convertido en un negocio de bloggers de viajes que venden sus vidas a la cámara. Youtube ha pasado a convertirse en el usufructuario de lo que antes fueron sueños y ahora se convirtieron en obligaciones.

11.Que no hay que temer a la muerte, pero si recordar que moriremos algún día

“Carpe Diem et Memento mori”. En la sociedad occidental no nos enseñaron a aceptar la muerte como un proceso más de la vida. La tememos y despierta en nosotros una curiosidad morbosa. Tal vez por ello el éxito de la literatura y el cine de terror. Por otra parte, es habitual que con 20 años te creas que eres inmortal. Pues no. Ni una cosa ni la otra. Morirás algún día y es por ello que tienes que aprovechar cada momento. Sin embargo, aprovechar cada momento no significa vivir al límite, implica disfrutar y sentir sin pensar en cuanto durará. ¿Será posible?

12.Que la paciencia y la calma son imprescindibles para aprovechar cada segundo

La lección más difícil de aprender es esta, sin duda. Y es que la juventud pretende obtenerlo todo inmediatamente. El hedonismo es el que reina y el esfuerzo y la paciencia son empleados por algunos seres humanos que han sido entrenados para ello desde niños, pero no les sale natural – la calvicie o los tics nerviosos lo constatan -. Es en la treintena cuando echas la vista atrás y descubres que todo lo que conseguiste fue con tu esfuerzo y disciplina. Nadie te obligó pero lo hiciste. Es, entonces, cuando descubres que la impaciencia solo sirve en determinados ámbitos y que la calma es una batalla constante que debes ganar.

13.Que valoras el tiempo como el bien más preciado que tienes y eliges como quieres vivir cada momento de tu vida pasando de la inconsciencia a la conciencia

¿Recuerdas esas noches que se alargaban hasta altas horas de la madrugada y te inhabilitaban al día siguiente? Seguramente si e, incluso, es posible que alguna de esas noches sigan existiendo en tu vida. ¿La diferencia? Ahora sabes qué tiempo quieres invertir en qué. Valoras el dinero en la medida en la que te compensa la inversión de tiempo. También tienes en cuenta cada minuto de tu vida y, cuando decides dormir 10 horas un día, pasar una tarde entera charlando con tus amigos o tirado en el sofá viendo series, estás siendo plenamente consciente de que, aunque hay otras cosas que quieres hacer, te apetece pasar ese tiempo en dónde estás.

14.Que ya no tienes tiempo para determinadas batallas inocuas, para viejas rencillas, para el pasado

“El tiempo lo cambia todo” decía la protagonista de la película “The rules of atraction”. De esto no te das cuenta tan pronto como quisieras. Efectivamente, lo que creíste que era bueno en un momento de tu vida, puede que ya no te sirva al siguiente. Ni los compañeros de vida, ni los amigos, ni tus esquemas aprendidos, ni tus deseos. Todo eso pasa. Lo único que queda con el paso de los años es tu integridad y tu escala de valores que, por cierto, es muy posible que hayas tenido que recuperar hace bien poco cuando descubriste por fin lo que querías.

15.Que las palabras van perdiendo su significado y los hechos van cobrando cada vez más importancia en tu vida

A tu alrededor las palabras siguen siendo importantes pero para ti no significan demasiado. Es interesante mantener una conversación con otros, tratar de conocerlos y de hacer que te conozcan pero sabes que nunca conocerás a alguien con palabras. Tampoco te conocerán a ti. Son las acciones las que, en otro tiempo te separaron de algunas personas y las que separarán a otros de ti. Lo revolucionario es que una de las cosas que aprendes a los 30 y te cambian la vida para siempre es que, por primera vez, aceptas que sea así, que no tienes que seguir con la misma gente el resto de tu vida si no te llenan, si no les llenas; que la vida pasa y siguen existiendo personas que compartirán un fragmento de tu viaje.

En conclusión, que eres más consciente de ti mismo, de quién eres. Te aceptas con tus defectos y tus virtudes y aceptas a aquellos a quienes quieres en tu vida. De la misma manera, sabes que eres responsable de tus actos y libre, muy libre. Pero, ¿Hay algo que acarree una mayor responsabilidad y, en cierto modo, cadenas que la libertad consciente?
La vida es tiempo. Nada más. ¿Y tú?¿Con quién o con qué disfrutas tu tiempo…tu vida?
Publicado por Alex Bayorti en Bitácora, 0 comentarios

Por qué SI hacer una lista de propósitos de año nuevo

Es natural que esta tendencia tenga muchos detractores dada la banalización que se hace de la lista de propósitos de año nuevo. Sin embargo, establecer bien cuáles son nuestros objetivos a medio plazo es la clave para llevarlos a cabo. Personalmente, realizo listas de propósitos cada año y voy perfeccionando que estas se conviertan en pequeñas metas diarias de tal manera que los grandes logros lleguen a buen fin. ¿El secreto que voy descubriendo? A continuación.

Una lista de propósitos REALISTA

A todos se nos llena la boca con la “palabreja” pero la verdad es que en el momento en el que tenemos que hacer nuestra lista de propósitos de año nuevo descubrimos que, para nuestros asombro, nos hemos cargado con una tonelada de objetivos que ni podemos – ni muchas veces, queremos – cumplir. Es por ello que la recomendación – y autorecomendación – sería plantearse 3 objetivos principales como máximo y 3 secundarios. 
 
Por ejemplo:
Objetivos principales de 2016 (anuales)
-Aprender a hablar correctamente en inglés.
-Hacer actividad deportiva variada de forma asidua.
-Conseguir una estabilidad laboral como redactora freelance
Objetivos secundarios (puntuales)
 
-Hacer un viaje a Finlandia en coche de tres semanas en verano de 2016.
-Conseguir ganar un premio literario en 2016.
-Dedicar una hora diaria de lunes a viernes a la escritura creativa.

Propósitos de año nuevo de uno en uno

¿Qué es lo más importante?¿Qué es lo prioritario? No es lo mismo el trabajo o el dinero, que son los medios de subsistencia, que un viaje o aprender inglés, ¿No? Muy bien. En función de eso, vamos a dedicar un tiempo diferente a cada uno de los objetivos. Así, por ejemplo, a la actividad deportiva o a aprender inglés le dedicaremos entre 5 o 6 horas semanales a cada actividad y, sin embargo, para mejorar y ordenar nuestra vida laboral invertiremos entre 35 y 45 horas semanales.
En cuanto a los objetivos secundarios, dependerá de su naturaleza. El viaje a Finlandia puede ser abordado con una planificación 1 hora por semana. Conseguir un premio literario es más complejo y a esta actividad se le dedicarán entre 10-15 horas cada dos fines de semana. Por otra parte, a las actividades que nos gustan podemos dedicarles una media de 30 minutos de lunes a viernes y de 2-3 horas durante el fin de semana.
Por ejemplo:
 
 
Objetivos principales de 2015 (anuales)
-Aprender a hablar correctamente en inglés.
Dedicación semanal: 5-6 horas semana (1 hora diaria)
-Hacer actividad deportiva variada de forma asidua.
Dedicación semanal: 5-6 horas semana (1 hora diaria)
-Conseguir una estabilidad laboral como redactora freelance
Dedicación semanal: 35-40 horas semana (8 horas diarias)
Objetivos secundarios (puntuales)
 
-Hacer un viaje a Finlandia en coche de tres semanas en verano de 2015.
Dedicación semanal: 1 hora por semana (la hora restante hasta completar las 11 disponibles un día a la semana).
-Conseguir ganar un premio literario en 2015.
Dedicación semanal: 10-15 horas cada dos semanas (Dedicación un fin de semana cada dos)
-Dedicar más tiempo a las actividades que me gustan (pintura, lectura, cine,salir,videoconsola,formación complementaria)
Dedicación semanal: 30 minutos por día entre semana y 2-3 horas el fin de semana. (Idem anterior y 30 minutos)
TENIENDO EN CUENTA QUE 13 HORAS DIARIAS SE PIERDEN EN COMIDAS, PROCRASTINACIÓN, HIGIENE, DESPLAZAMIENTOS Y DORMIR NOS QUEDAN 11 HORAS, APENAS, PARA HACER EL RESTO DE ACTIVIDADES.
*Según todo lo establecido deberíamos tener el siguiente tiempo sobrante: 30 minutos.
Las 13 horas, en mi caso, las gastaría en:
-Dormir: 9 horas (si, duermo mucho).
-Comidas: (elaborarlas, fregar, limpiar casa) 2 horas.
-Higiene: 1 hora.
-Desplazamientos: 1 hora.

División de los objetivos en metas de corta duración

En este punto es en el que todos “pinchamos”. Todo es muy bonito hasta que llega el tercer día y nos da “pereza” asistir al gimnasio o seguir ese rígido horario que nos hemos propuesto. ¿Consejo? Si podéis evitarlo,evitad la rigidez en cuanto a las horas y centraos en respetar religiosamente los tiempos dedicados a cada actividad.
Objetivos principales de 2015 (anuales)
-Aprender a hablar correctamente en inglés.
Dedicación semanal: 5-6 horas semana (1 hora diaria)
  • Asistir a un mínimo de 2 clases de inglés semanales.
  • Ver un mínimo de 1 película semanal en inglés.
  • Leer un libro o revista cada mes en inglés.
  • Traducir una canción a la semana en inglés.
-Hacer actividad deportiva variada de forma asidua.
Dedicación semanal: 5-6 horas semana (1 hora diaria)
He elegido tiro con arco, natación y senderismo como principales:
  • Mínimo de 2 clases por semana de natación.
  • Mínimo de 1 ruta por semana de senderismo.
  • Mínimo de 20 minutos cada dos días de cardio de cualquier tipo.
A partir de Junio – buen tiempo – federarse en tiro con arco.
-Conseguir una estabilidad laboral como redactora freelance
Dedicación semanal: 35-40 horas semana (8 horas diarias)
  • Trabajar 7-8 horas diarias de lunes a viernes.
  • Trabajar cada 2 sábados 4-5 horas.
Objetivos secundarios (puntuales)
 
-Hacer un viaje a Finlandia en coche de tres semanas en verano de 2015.
Dedicación semanal: 1 hora por semana (la hora restante hasta completar las 11 disponibles un día a la semana).
  • Ahorrar XX euros mensuales.
  • Preparar la furgoneta.
  • Preparar la guía de las ciudades que visitaremos.
  • Adquirir seguro de viaje.
  • Organizar al detalle el viaje.
-Conseguir ganar un premio literario en 2015.
Dedicación semanal: 10-15 horas cada dos semanas (Dedicación un fin de semana cada dos)
  • Revisar mis textos literarios hasta la fecha.
  • Maquetar todos los textos.
  • Planificar certámenes literarios a los que presentarse.
  • Preparar cada texto en función de cada certámen al que lo presente.
-Dedicar más tiempo a las actividades que me gustan (pintura, lectura, cine,salir,videoconsola,formación complementaria)
Dedicación semanal: 30 minutos por día entre semana y 2-3 horas el fin de semana. (Idem anterior y 30 minutos)
  • Dedicar un mínimo de 2-3 horas al mes en reciclaje profesional.
  • Dedicar un mínimo de 30 minutos de dos a tres días en leer o escribir.
  • Dedicar un mínimo de 2-3 horas al mes en pintar.
TENIENDO EN CUENTA QUE 13 HORAS DIARIAS SE PIERDEN EN COMIDAS, PROCRASTINACIÓN, HIGIENE, DESPLAZAMIENTOS Y DORMIR NOS QUEDAN 11 HORAS, APENAS, PARA HACER EL RESTO DE ACTIVIDADES.
*Según todo lo establecido deberíamos tener el siguiente tiempo sobrante: 30 minutos.
Las 13 horas, en mi caso, las gastaría en:
-Dormir: 9 horas (si, duermo mucho).
-Comidas: (elaborarlas, fregar, limpiar casa) 2 horas.
-Higiene: 1 hora.
-Desplazamientos: 1 hora.

Cómo ahorrar tiempo para cumplir con los propósitos

Un ejercicio interesante es el banco de tiempo. Si os organizáis podréis “ahorrar” horas que luego podréis utilizar para ver a amigos, quedar con gente o tiraros en el sofá “a verlas venir”. Lo importante es cumplir con los tiempos.
Por ejemplo:
De las actividades rutinarias como comer o desplazarse siempre es posible evitar un gasto innecesario de tiempo. De este modo si yo suelo gastar;
-Dormir: 9 horas (si, duermo mucho).
-Comidas: (elaborarlas, fregar, limpiar casa) 2 horas.
-Higiene: 1 hora.
-Desplazamientos: 1 hora.
En comidas puedo realizar varias comidas en un mismo día y congelarlas con un gasto de tiempo máximo de 1 hora diaria. (15min+45 min).
En higiene, puedo preparar la ropa de la semana el domingo y el ahorro será de 15-20 minutos diarios.
En desplazamientos: Puedo realizar una disminución de desplazamientos y reducir a 45 minutos al día el total del tiempo.
 

La vida es tiempo. Nada más. ¿Y tú?¿Con quién o con qué disfrutas tu tiempo…tu vida?
Publicado por Alex Bayorti en Productividad personal, 0 comentarios
Escrito en Abril de 2014 mientras vivía en Budapest. 
Les he querido a todos. Lo juro. Les quise en el momento, en el lugar, en la dirección que me marcaban Pero estoy tan lejos, tan dentro, tan al otro lado. “Break on trhough the other side”. Ya no siento nada que no sea provocado por y para mi. Ya no quiero a nadie. Solo a mí misma. ¿Y el amor? El amor está a mi lado cada día. Está dándome cigarrillos y pidiéndome consejos. Eso es el amor. De lo otro no quiero nada. Quizás sea como tener un hijo sin tenerlo. Darle un amor incondicional a alguien que nunca te lo devolverá. Ni interesa que ese amor sea devuelto. Yo solo doy. ¡Es tan nuevo todo!¡Tan bonito! No hay palabras que puedan expresar la vida cuando se vive. El día a día. La sensación de que el mundo entero no es inalcanzable. ¿Miedo, de qué? Todo es lo mismo, ¡Todo es tan diferente! Ansío vivir tal y como me toque. No hay restricción que le valga a este culo inquieto y las barreras de un alma que sabe “lo que hay” y que, aún así, saca las tripas de dónde las halla. ¡Mira!

pero esto que estoy viviendo no tiene nada que ver con nada, con nadie. Vida. Solamente vida. A palo seco. Sin limones, ni sal ni ningún condimento que altere su sabor natural. La verdad. Única y eternamente la verdad. Les amo a todos. ¿Para qué engañarme?

Publicado por Alex Bayorti en Reflexiones, 0 comentarios

Alexitimia o la mueca de Dorian Grey

 

Al buscador le dicen algunos amigos que con el paso de los años una extraña sonrisa se muestra en sus labios. Esta sonrisa no tiene nada qué ver con la carcajada que mostraba todos los dientes de la adolescencia o esa otra risotada de autocomplacencia de la juventud. La mueca de Dorian Grey ya no se ríe, solo sonríe sardónicamente al mundo, preparada para el próximo enviste, retrociendo sin huir, pero preparada para escuchar un nuevo chiste del destino. Los rasgos de la mueca de Dorian Grey son los de una alexitimia aguda, capitaneados por la incapacidad para sentir. ¿Para sentir? No. 
 

Cuando el buscador pasa por una etapa de alexitimia, la mueca de Dorian Grey aparece en su rostro y se intensifica la sensación de vacuidad. ¿La solución? Aceptar el vacío y seguir caminando. Muchos buscadores se han estancado para siempre en esta mueca y nunca han sabido apasionarse de nuevo.

 

Publicado por Alex Bayorti en Prosa poética, 0 comentarios

¿Es la ciencia la religión del siglo XXI?

Escepticismo aparte, me fascinan los nuevos experimentos en torno a la muerte y su inexistencia subjetiva. Y es que conocer a Robert Lanza es uno de esos hechos que reconfortan, no tanto porque quiera creer en que la muerte no existe o que hay vida más allá - no, por favor, creo que ya tenemos suficiente con vivir una vez - sino por una cuestión puramente filosófica; la existencia de una cadena vital en la cual no existe la ruptura que denominamos muerte, que no existen el tiempo y el espacio que ocupamos tal y como los conocemos. Aún a riesgo de aventurarme en comparaciones demasiado arriesgadas, puede que nos estemos refiriendo a una realidad que, sorprendemente, aparece en varias referencias religiosas orientales como sucede en el caso del budismo tibetano. La relación entre religión y ciencia nunca ha sido más que una pura "coincidencia estructural", algo muy similar a lo que sucede con la ciencia ficción convertida en evidencia por la ciencia. La diferencia entre ciencia y la ficción es que la ficción imagina y la ciencia comprueba pero lo que es seguro es que si alguien no hubiera imaginado antes, ¿De dónde iba a surgir la inquietud por comprobar?
 

No estaba muerto, estaba de parranda

 
Lo que sigue a continuación a muchos, incluyéndome, nos choca. Este artículo surge gracias a dos personas que mencionaré cuando comparta; de una parte, el yonki de la ciencia desde una perspectiva mística y siempre entrelazada con el destino y la filosofía. De otra, la científica escéptica. Tanto en el caso de uno como de otra, me habéis inspirado a pensar, leer y tratar de aprender acerca de algo que me resulta tan antiguo como la vida; la inmortalidad. Leí el artículo acerca de Robert Lanza y, desde entonces, he estado investigando acerca de ello  aunque la cosa no se ha quedado ahí para nada ya que ante este experimento y otros muchos, todos ellos dignos de la ciencia ficción clásica - Huxley estaría frotándose las manos ahora mismo -, empiezo a creer que la ciencia es la religión del siglo XXI. Amén.
 

 

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¿Sabías que las manzanas pueden ser letales?

Ahora entiendo mejor la historia de Blancanieves y los siete enanitos. Ahora puedo comprender a los hermanos Grimm y su elección – hasta ahora creía que no meditada – de elegir la fruta de los piratas y no una sandía o un coco. Las manzanas pueden ser letales si se comen las semillas en unas cantidades elevadas debido a que estas al juntarse con los jugos gástricos provocan una reacción cuyo resultado es un componente agresivo para la vida humana; CIANURO.

La manzana de la discordia o cuando Blancanieves se comió las 50 semillas letales

¿Hasta dónde llega la verdad de esta afirmación que se supone fue objeto de estudio? Indagando por la red se encuentran numerosas referencias  a las condenadas 50 semillitas pero todas ellas provienen de fuentes poco fiables o, directamente, son afirmadas ” a la ligera”. En algunas, se especifica que con 50 semillas es necesaria la hospitalización.
La realidad es que fiarse de que sean entre 40 y 50 las semillas necesarias para dar muerte a un ser humano es, cuanto menos, pueril. Sin embargo, si que se puede encontrar en revistas científicas y en las enciclopedias online la toxicidad de la manzana en el caso de que se ingieran las semillas en cantidades elevadas voluntariamente. Para quienes vayan a asegurar que la manzana no contiene cianuro; es cierto. La manzana en sí contiene arsénico. El cianuro es la reacción al contacto con los jugos gástricos.

Solo los malos gustan de comer manzanas

La manzana de los Shinigamis
 
“A los Shinigamis les gustan las manzanas”. Son los personajes – ficticios en este caso – más actuales a los que las manzanas les fascinan. Los dioses de la muerte de “Death Note”, especialmente Ryukk, shinigami de Light Yagami, estaba enamorado de las manzanas – lo seguiré estando – cuando leí los comics, allá por el 2007. Le enamoraban. Y yo que le entiendo. Por algo es mi personaje favorito.
La manzana del pecado original
Hablo de la manzana como quién habla de su compañera. Suelo comer medio kilogramo de ellas cada día, quizás porque el ritual, el sabor y el crujir de la piel me llaman especialmente la atención. Me siento en la selva o en un barco pirata cada vez que tomo un pedazo de manzana roja – mi favorita – y en esos momento me acuerdo también de Blancanieves y de Eva. Recuerdo que miles de años de pecado original no me dejan dormir, que se acumulan en mis glándulas mamarias y en mi clítoris.
Así es como somos las mujeres ante la historia; una manzana envenenada. Con nuestros cuerpos de manzana y nuestras semillas envenenadas somos dulces o amargas, sabrosas o caducas, otorgadoras de ideas o maduras. Una manzana nunca es mortal si se toma en cantidades recomendadas, una mujer nunca es dañina si no se busca la muerte del alma voluntariamente.
La manzana de la pirateria
 
Ron y manzanas. Sabrosas y dulces como las mujeres que violaban o los barcos que ocupaban. Los piratas, esos locos mercenarios, son tan fascinantes como endemoniados, los nómadas del mar. Los crueles y humanos nómadas del mar. La devoción del pirata por la manzana proviene de aspectos más pragmáticos que en el caso de la manzana de la discordia bíblica. En los barcos pasaban varias semanas en altamar y la comida tendía a pudrirse.
La que no, estaba muy salada – se salaba para que se conservara mejor – y el agua se estancaba y pudría a los pocos días de salir del puerto – el uso del ron y otros licores es posible que se empezara a generalizar por esta razón -. Las manzanas eran un alimento que se conservaba durante varios días de manera sencilla, que era fácil de encontrar y que, aún así, no dejaba de ser “un artículo de lujo” por su sabor, porque refrescaba – quitaba la sed – y porque aportaba una gran energía gracias a sus azúcares. No es de extrañar que a Barbanegra le encantarán las manzanas.
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Despedir a tus clientes: cuándo y cómo hacerlo

chica freelance

Llega un momento en la vida de todo freelance en la que algo se rompe. Hay un punto de inflexión que marca la barrera entre esa persona que comenzó a ejercer como redactora de contenidos por necesidad – porque estaba en el paro, para conciliar la vida laboral y familiar…etc – y la redactora de contenidos que se es ahora. En ese instante te das cuenta de que tú misma puedes ser tu propio jefe DE VERDAD. El aprendizaje que te han proporcionado todas las personas que te dieron la oportunidad – y que tú correspondiste bien – de llegar a dónde estás ahora, nunca lo olvidarás pero es el momento de cambiar. No podrías seguir adelante de otra manera.

Cuando quieres dejar ir a los clientes y no puedes

Dicen que no hay nada más difícil que dejar atrás proyectos de personas a las que aprecias. También dicen que si quieres que un proyecto prospere, te unas a otros a los que les importes tú. A este respecto soy una sentimental y, si coincide que mis clientes también lo son, lo que suele acarrear una insatisfacción con la labor es, o bien, una despedida, o bien, nuevos incentivos.

Estoy encontrando a mi paso ambas situaciones y, por ende, respondo de manera diferente en cada caso. Lo cierto es que tanto a unos como a otros no puedo hacer otra cosa que recordar con cariño cada momento de emoción, especialmente al principio de los proyectos. ¡Gracias a todos! ¡A los que quedan! ¡A los que se fueron!

Criterios a seguir para dejar ir a los clientes que ya no te convienen 

  • Relación laboral satisfactoria: Mientras que unos clientes son amables, abiertos y emotivos, otros ven al freelance como un mero instrumento – también hay numerosos redactores que tratan a sus clientes como si fueran “dinero” -.
  • Incentivos económicos: Llega un momento en el que ya no compensa mantenerse como hasta la fecha. Las tarifas van cambiando con el tiempo – como todo – y es por ello que los incentivos económicos son una variable importante a la hora de decidir si te quedas en un proyecto o no.
  • Autoría: El trabajo de ghost writer es duro. Tal y como cuento, en numerosas ocasiones, en mis experiencias laborales, la mayoría de mis empleos -bien- remunerados son como ghost writer o redactora fantasma. El hecho de trabajar como ghost writer suele acarrear un mayor incentivo económico debido a que se están cediendo todos los derechos.
  • Otras variables: El interés que tienen para ti algunos textos es otra variable a sopesar cuando crees que ya no te es rentable mantener a un cliente.
¡Sigue todas mis novedades en la página de Facebook de la chica freelance!

Imágenes: Notesfromjournal , beafreelanceblogger.com .

La vida es tiempo. Nada más. ¿Y tú?¿Con quién o con qué disfrutas tu tiempo…tu vida?
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¿Navidad explosiva para ciclotímicos?

Feliz Navidad y Consejos Blogger

No es por incultura que ya sabemos que lo que es, es. ¿Y qué es? Una ciclogénesis explosiva o cómo diría mi sabia abuela, “que te se lleva el viento”. Pero esta ciclotimia, perdón, ciclogénesis, ¿Afectará también a nuestros compadres ciudadanos? Si así fuera quizás en esta Nochebuena habría hostia empanada de cena de Navidad, una bala en la sien para las campanadas de fin de año y unos cocktails molotov de regalo de Reyes comunitaria “de la sociedad para los diligentes”. Por desgracia,  nos tendremos que conformar con langostinos congelados, paté del Eroski y pimientos rojos rellenos de pimientos verdes. Y vino. Litros y litros de tempranillo que nos calme durante tres noches y nos deprima durante tres días.

No salimos de nuestra catatonia ni a hostias y antes tendremos que abandonar el país – si es que hay país, si es que alguna vez lo hubo – que despertar. Yo ya estoy en vías. ¿Y tú? Puede que estas sean mis últimas navidades en la península. Puede que estas sean las últimas navidades para todos nosotros en la península del siglo XXI. Y que el año que viene los íberos y celtas peninsulares y los lusos que correspondan, tengan que vender su dignidad una vez más, regresando al pasado por haber temido encarar el presente. Navidad de ciclogénesis explosiva. Parece que más que una tormenta con rayos, truenos y centollos debería ser un huracán, un huracán que se llevara el alcohol, el fútbol, a Belén Esteban y que nos mostrara el pan que nos están robando sin tanto circo.


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