Cosas que aprendes a los 30 años y te cambian la vida

Hay personas que viven cien años y no viven. Otras que viven quince y parece que tuvieran cientos de amaneceres a sus espaldas. Un yonki de la intensidad que llega a los 30 años ya no corre, no tiene prisa por hacer las cosas que le apasionan. Lee saboreando cada palabra, subrayándola en su mente. Disfruta de cada conversación porque ha aprendido a rodearse de aquellas personas con las que conecta a nivel emocional. Esa persona ya no necesita escudarse en poses, máscaras, ni disfraces. Simple y llanamente porque no tiene nada que temer. ¿Quién podría temer algo en este mundo cuando se es dueño de uno mismo?

Lo que aprendes a los 30 si has vivido muy intensamente

El aprendizaje puede llevar treinta, cuarenta años o no llegar nunca pero por muy deprisa que se quiera vivir es imposible no experimentar un cambio a nivel intrapersonal cuando se cruza la barrera de los seis lustros.


1.No hay atajos para conseguir aquello que quieres

Por mucho que creas que puedes llegar a un punto de tu mapa mental antes que nadie, necesitas vivir experiencias para alcanzarlo. Da igual si has vivido diez años muy intensos porque cuando llegas a los 30 años te das cuenta de que no podrías haber aprendido eso antes.

2.Que tardarás, al menos, un cuarto de siglo en saber lo que buscas

Siendo optimistas, sabrás lo que quieres después del cuarto de siglo. Por supuesto, todo depende de tu necesidad de reflexión. Si eres una persona rígida con un objetivo claro desde los diecisiete años – aparte que es un poco complicado que un ser humano de diecisiete años sepa a lo que se va a dedicar el resto de su vida – seguramente lo consigas y posiblemente te vaya bien. A la mayoría esto no le sucede por diferentes causas. Es a partir de los 25 años que empiezas a saber lo que quieres y lo que no.

3.Que no tenías ni idea de lo que era la amistad hasta que conociste a personas que te aceptaron tal y como eras (de verdad)

Entramos en terreno resbaladizo. ¡Amistad! Eso que algunos anhelamos e idolatramos. Desgraciadamente la amistad también depende de nosotros mismos, de lo que seamos, de cuánto nos conozcamos y de lo que estemos dispuestos a tolerar. Una persona que no sabe quién puede llegar a rodearse de personas con las que no tiene nada en común. Lo que aprendes a los 30 años es que no necesitas a nadie para ser feliz pero eliges estar con las personas que te hacen sentir bien, que sacan la mejor versión de ti mismo.

4.Que amas a tus amigos con la misma intensidad que a la familia (la que de verdad te importa) o que a tu compañer@ de vida

¿Quién nos lo iba a decir? Nosotros que nunca necesitaríamos a nadie. Las cosas han cambiado y lo cierto es que no hay arrepentimiento ninguno. Poco a poco vamos aprendiendo lo que es la amistad, la de verdad, la de los amigos que comparten tus días y el compañero que es, de todos, tu mejor amigo.

5.Que tu necesidad de alcanzar la gloria no es tan fuerte en comparación con tus ganas de ser feliz

La gloria. Ese concepto abstracto que nunca alcanzas. El éxito. Ese otro que tantas vidas ha destrozado. Uno de los cambios de esquema mental más profundos que se sufre es que ya no necesitas impresionar a nadie o, al menos, no a cualquiera. Quieres que tus amigos te tengan como una persona inteligente, sabia o reflexiva pero tampoco le das demasiada importancia. También quieres avanzar en tu carrera profesional pero descubres que tu “carpe diem” tiene algunas inconsistencias en este caso. Y es que, ¿Cuándo te sientes mejor? ¿Qué es la vida sino sentir? Solo quienes han sufrido varias tragedias y no se han sobrepuesto pueden decir que pueden vivir sin querer ser felices.

6.Que el reconocimiento que buscas, lo tienes en quienes te quieren y te conocen con tus luces y sombras

Al hilo de lo interior, otra valoración. En un pasado, te rodeaste de personas con las que actuabas de una manera. Era natural porque en cada momento vital nos acercamos a unos o a otros en función de nuestro estado mental. Pasa el tiempo y a medida que te quitas la máscara, también vas conociendo a personas que te quieren tal y como eres. ¿Sabes por qué estas seguro de que es así? Porque eres tú mismo con ellos.

7.Que la única manera de encontrar un trabajo que no te mate en vida es que hagas lo que te apasione

Aunque vivamos en una sociedad que diseña esclavos por encargo, siempre hay un rayo de esperanza, una búsqueda de aquello que sueñas. Con 30 años miras hacia atrás y te das cuenta de todo lo que has cambiado, no solo a nivel persnal sino también profesional.

8.Que, en ocasiones, puedes hacer de un trabajo cualquiera lo que te apasiona

Esta frase, ahora tan conocida, no ha acaparado la atención que se merecería. Hay personas que son explotadas laboralmente y, por supuesto, nunca podrán hacer de su trabajo aquello que les apasione pero en una gran cantidad de casos nos encontramos con personas que quieren llegar a ser lo que no son y ni se esfuerzan por ello ni aprenden a vivir con lo que tienen.

9.Que una playa al atardecer es más bonita cuando se mira con tus propios ojos y no con el objetivo de una cámara

Esto, realmente, no se aprende a los 30 años. La generación siguiente lo aprenderá a los seis lustros o nunca pero algunos que nos críamos sin cámaras de fotos, sin teléfonos móviles ni ordenadores de sobremesa aprendimos a mirar la vida sin necesidad de compartirla con nadie más que con quién estaba a nuestro lado. Estos reconfortantes recuerdos quedaron grabados en el único documento que queremos llevar con nosotros; nuestra memoria.

10.Que viajar no es consumir imágenes y gastronomía, sino una manera muy sencilla de ponerte en las botas de personas de todo el mundo

Con la fiebre de los blogs de viajes nos encontramos en un presente extraño. Lo que hace unos quince años era el sueño de algunas personas que querían conocer mundo para descubrir nuevas culturas y personas de todo el mundo se ha convertido en un negocio de bloggers de viajes que venden sus vidas a la cámara. Youtube ha pasado a convertirse en el usufructuario de lo que antes fueron sueños y ahora se convirtieron en obligaciones.

11.Que no hay que temer a la muerte, pero si recordar que moriremos algún día

“Carpe Diem et Memento mori”. En la sociedad occidental no nos enseñaron a aceptar la muerte como un proceso más de la vida. La tememos y despierta en nosotros una curiosidad morbosa. Tal vez por ello el éxito de la literatura y el cine de terror. Por otra parte, es habitual que con 20 años te creas que eres inmortal. Pues no. Ni una cosa ni la otra. Morirás algún día y es por ello que tienes que aprovechar cada momento. Sin embargo, aprovechar cada momento no significa vivir al límite, implica disfrutar y sentir sin pensar en cuanto durará. ¿Será posible?

12.Que la paciencia y la calma son imprescindibles para aprovechar cada segundo

La lección más difícil de aprender es esta, sin duda. Y es que la juventud pretende obtenerlo todo inmediatamente. El hedonismo es el que reina y el esfuerzo y la paciencia son empleados por algunos seres humanos que han sido entrenados para ello desde niños, pero no les sale natural – la calvicie o los tics nerviosos lo constatan -. Es en la treintena cuando echas la vista atrás y descubres que todo lo que conseguiste fue con tu esfuerzo y disciplina. Nadie te obligó pero lo hiciste. Es, entonces, cuando descubres que la impaciencia solo sirve en determinados ámbitos y que la calma es una batalla constante que debes ganar.

13.Que valoras el tiempo como el bien más preciado que tienes y eliges como quieres vivir cada momento de tu vida pasando de la inconsciencia a la conciencia

¿Recuerdas esas noches que se alargaban hasta altas horas de la madrugada y te inhabilitaban al día siguiente? Seguramente si e, incluso, es posible que alguna de esas noches sigan existiendo en tu vida. ¿La diferencia? Ahora sabes qué tiempo quieres invertir en qué. Valoras el dinero en la medida en la que te compensa la inversión de tiempo. También tienes en cuenta cada minuto de tu vida y, cuando decides dormir 10 horas un día, pasar una tarde entera charlando con tus amigos o tirado en el sofá viendo series, estás siendo plenamente consciente de que, aunque hay otras cosas que quieres hacer, te apetece pasar ese tiempo en dónde estás.

14.Que ya no tienes tiempo para determinadas batallas inocuas, para viejas rencillas, para el pasado

“El tiempo lo cambia todo” decía la protagonista de la película “The rules of atraction”. De esto no te das cuenta tan pronto como quisieras. Efectivamente, lo que creíste que era bueno en un momento de tu vida, puede que ya no te sirva al siguiente. Ni los compañeros de vida, ni los amigos, ni tus esquemas aprendidos, ni tus deseos. Todo eso pasa. Lo único que queda con el paso de los años es tu integridad y tu escala de valores que, por cierto, es muy posible que hayas tenido que recuperar hace bien poco cuando descubriste por fin lo que querías.

15.Que las palabras van perdiendo su significado y los hechos van cobrando cada vez más importancia en tu vida

A tu alrededor las palabras siguen siendo importantes pero para ti no significan demasiado. Es interesante mantener una conversación con otros, tratar de conocerlos y de hacer que te conozcan pero sabes que nunca conocerás a alguien con palabras. Tampoco te conocerán a ti. Son las acciones las que, en otro tiempo te separaron de algunas personas y las que separarán a otros de ti. Lo revolucionario es que una de las cosas que aprendes a los 30 y te cambian la vida para siempre es que, por primera vez, aceptas que sea así, que no tienes que seguir con la misma gente el resto de tu vida si no te llenan, si no les llenas; que la vida pasa y siguen existiendo personas que compartirán un fragmento de tu viaje.

En conclusión, que eres más consciente de ti mismo, de quién eres. Te aceptas con tus defectos y tus virtudes y aceptas a aquellos a quienes quieres en tu vida. De la misma manera, sabes que eres responsable de tus actos y libre, muy libre. Pero, ¿Hay algo que acarree una mayor responsabilidad y, en cierto modo, cadenas que la libertad consciente?
La vida es tiempo. Nada más. ¿Y tú?¿Con quién o con qué disfrutas tu tiempo…tu vida?

Publicado por Alex Bayorti

Copy Writer&Digital Marketing Manager. Borratajear en lienzos es una terapia. A veces leo. Caminar es la mejor meditación y una cerveza en buena compañía, la inmortalidad. NK Comunicación soy yo. Un poco impostora. Dame café y cambiaré el mundo. ¡Que disfrutéis de mi blog!

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