Del feminismo económico al feminismo global

#MeToo: Dar el salto del feminismo económico al feminismo global

Los movimientos feministas que precedieron al mal llamado neofeminismo tuvieron un relativo éxito por múltiples razones, pero no todas fueron la persistencia de nuestras pioneras. Un nexo común que unía a todas las mujeres en una misma lucha era que lo que querían por aquel entonces era participar de la vida pública y económica de su país. El gran problema, el monstruo invisible que no se tuvo en cuenta en ningún momento es que este feminismo económico era útil para el sistema del capital pero a la economía le importaba bien poco que esto se tradujera en buenos tratos hacia las mujeres o en una mayor igualdad real.

La brecha salarial entre hombres y mujeres todavía sigue siendo de un 13% aproximadamente por la realización del mismo trabajo

En cierto modo, la entrada de la mujer al mercado laboral y la posibilidad de voto proporcionaba a los empleadores la posibilidad de pagar menos por el mismo (o más) trabajo. Esa brecha salarial entre hombres y mujeres todavía sigue siendo de un 13% aproximadamente por la realización del mismo trabajo a pesar de que, obviamente, se ha ido reduciendo gracias a la labor del feminismo a lo largo de décadas. Sin embargo, lo que no parece que avance es que en pleno 2018 nos encontramos con que la violencia de género, las agresiones sexuales y la opresión reproductiva continúan existiendo e, incluso, se ha dado un repunte de la violencia contra la mujer. ¿Por qué ha sucedido esto? ¿Qué es lo que se ha hecho mal? Y, sobre todo, ¿Qué se puede hacer bien a partir de ahora?

Apuntes previos acerca del feminismo económico

Partimos de la base de una cuestión vinculada a la sociedad en la que nos ha tocado vivir. Para entender un poco mejor por qué esta visión economicista del feminismo ha tenido bastante más éxito de lo que está teniendo el #MeToo (especialmente entre el sector masculino) cabe mencionar a los investigadores y profesores Félix Guattari y Gilles Deleuze para darse cuenta de que “el capitalismo se caracteriza por ser un sistema complejo y nutrido de forma rica en su interior, en la medida que es capaz de capturar – en un sentido similar al que el marxismo dio al concepto de recuperación – casi cualquier elemento que se mueva a su alrededor, incluso si se trata de aquellas expresiones políticas, sociales y culturales en un principio enfrentadas al discurso y prácticas dominantes”.

 El gran riesgo del neofeminismo y el Movimiento #MeToo es el de morir de éxito

Es decir, se absorbe el concepto de feminismo y se convierte en merchandising, en una identidad más, en una etiqueta. Este potente método de desmovilización lleva a la sociedad a banalizar causas loables e imprescindibles y las convierte en simples tertulias de opinión. El gran riesgo del neofeminismo y el Movimiento #MeToo es el de morir de éxito y que solamente sirva para que se equiparen los aspectos económicos de ambos sexos, es decir, los que son útiles para el sistema actual mientras que las políticas sociales en pos de una mayor igualdad global quedan relegadas a un segundo o tercer plano.

Los ejes centrales para dar el salto del feminismo económico al feminismo global (#MeToo)

Para entender por qué va a costar más lograr este feminismo global, debemos hacernos eco del magnífico trabajo de Investigación de María Pazos Morán del Instituto de Estudios Fiscales titulado “Apuntes para una economía política feminista” en el que se muestra que para lograr la igualdad, el feminismo global es la única respuesta. Pazos asegura que los ejes del cambio estructural son:

Igualdad total en el cuidado

Mediante la conciliación en la vida familiar y laboral. Así ella asegura que “si los permisos fueran iguales, intransferibles y pagados al 100% en toda su duración los hombres se los tomarían en la misma medida”. Pero no solamente habla de la parte económica sino que asegura que “en el caso de las niñas, es imprescindibles asegurar que accedan (…) a juguetes tecnológicos, actividad física y todo tipo de formación en la asertividad personal”. La autora, además de proponer que las personas dependientes estén igualmente atendidas, responsabiliza al estado y a los sistemas públicos de la salvaguarda de todas las personas con necesidades de atención especial.

Eliminación de los incentivos adversos al empleo femenino

En los estudios sobre la brecha salarial hay numerosos escollos que fuerzan a muchas mujeres a optar por dejar su empleo debido a que las ayudas por parte de los Poderes Públicos son mayores que si se continúa trabajando. Por ejemplo, mientras que en países como en Suecia las mujeres continúan con su empleo, en Alemania no. Pazos extrae de esto que en la mayoría de los casos las mujeres optan por una y otra opción no por cuestiones personales sino en función de las políticas públicas. En el caso de Suecia o Finlandia, los Poderes Públicos preservan los derechos de las mujeres y favorecen políticas que garanticen el empleo.

En definitiva, la sociedad ha alcanzado parcialmente un feminismo económico en el que las mujeres participan, aún discretamente, del consumo y la producción. El verdadero reto para este siglo XXI dentro del Movimiento #MeToo va más allá y proporciona un nuevo marco feminista global para que además de ser independientes económicamente y en igualdad de condiciones, también logremos una ciudadanía más igualitaria a un nivel social y humano. Merece la pena, entonces, apostar por la conciliación y por la igualdad real.

Publicado por Alex Bayorti

Copy Writer de profesión y proyecto de escritora. Borratajear en lienzos es una terapia. A veces leo. Caminar es la mejor meditación. NK Comunicación soy yo. Un poco impostora. Dame café y cambiaré el mundo. ¡Que disfrutéis de mi blog!

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