Juré y perjuré que nunca más hablaría del feminismo. De hecho, hasta escribí – fatal escrito – “Del complejo de inferioridad femenino” para corroborar mi postura. Y, sin embargo, no he podido resistirme a dar mi opinión acerca de una noticia nada sorprendente sobre el caso Aldi: el supermercado en cuyo panfleto se instaba a las “supermadres” a comprar cosas para sus hijos. En este caso eran una bufanda de cachemir y una freidora lo que se les debía regalar a los hijos. Lo controvertido del asunto – aparte de los tonos azul para una bufanda de hombre y rosa para una freidora de mujer, míticos regalos que se harían a estudiantes – es que se reproduce una conversación en la que es la madre la que da consejos a sus hijos de como limpiar la freidora o la bufanda de cachemir. La plataforma micromachismos puso el grito en el cielo por ello y, aunque tarde, se retiró el anuncio que estaba destinado a la campaña de Navidad.

Cuando la publicidad nos conoce más que nosotros mismos

Me pongo a pensar en quienes son los propagandistas que se han encargado de crear esta publicidad y no pienso en que hayan sido mujeres ni hombres de la edad de mis padres. Más bien, estoy convencida de que se trata de chavales de la edad de mi primo, unos veintipocos años que acaban de salir de Marketing y Relaciones públicas y que se han

Publicado por Alex Bayorti

Copy Writer de profesión y proyecto de escritora. Borratajear en lienzos es una terapia. A veces leo. Caminar es la mejor meditación. NK Comunicación soy yo. Un poco impostora. Dame café y cambiaré el mundo. ¡Que disfrutéis de mi blog!

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