Mudanza freelance

Las mudanzas siendo freelance tampoco molan (true story)

Nunca había hecho una mudanza. Jamás. Al menos no había conocido lo que era mudarse como el resto de los mortales. Hasta la fecha, no existía ese estrés ni esa sensación de vivir en un limbo que parecía no resolverse. Tampoco había conocido lo que es que todo tu universo esté pendiendo de un hilo, que es ese lugar que se abandona y de la incertidumbre de llegar a ese otro en el que se quiere vivir pero, en este caso, voy a tener que recurrir a esa manida frase que reza que “siempre hay una primera vez para todo”. A pesar de haberme mudado de ciudad más de diez veces en la última década (y muchas más dentro de una misma ciudad) y de haberme cambiado de piso dentro de una misma ciudad en varias ocasiones, esta fue la primera vez que sufrí el estrés de la mudanza.. Te explico por qué y cómo la afronté mientras trataba de mantener el trabajo más volátil del universo.

La primera mudanza (de verdad) de mi vida

Mi vida ha estado plagada de mudanzas desde la niñez. Antes de los 15 años ya había vivido en 5 ciudades diferentes de la península. Después, cambié de residencia por la universidad y lo hice antes de terminarla porque me concedieron una beca Séneca. Una vez finalizados mis estudios, continué desplazándome de ciudad en ciudad hasta sumar 8 diferentes en unos siete años. En fin que esta mudanza no debía ser tan terrible, al fin y al cabo (o eso pensaba yo).

La realidad es que el concepto de mudanza que yo había manejado durante mi juventud era el de una mujer que coge su macuto, una maleta grande y se va al siguiente destino sin más complicaciones. Así cualquiera, ¿Verdad? No ha sido así en esta ocasión. Sufrí y descubrí que junto con una ruptura sentimental y un despido puede que las mudanzas sean la mayor causa de estrés que se sufre.

Cómo sobreviví a una mudanza

Organización: Hazte amiga inseparable del “papel y el boli” porque te va a hacer falta. Eso de confiar en tu memoria está muy bien pero una mudanza implica muchas gestiones (en mi caso baja-alta en autónomos y hacienda, cambio de domiciliación de recibos, etc). Por eso no te recomiendo que lo dejes todo al azar. Establece tareas y cúmplelas.

Calma: La paciencia es fundamental, especialmente si no te vas a mudar en solitario. Para no volverte absolutamete loca, te recomiendo que te lo tomes con mucha filosofía.

Despedidas (si, también organizadas): Una de las situaciones que más pena da de las mudanzas son las despedidas, por supuesto. Por eso lo importante es que también establezcas horas y fechas para ellas. Aunque creas que te va a dar tiempo a todo, ¡Desconfía! Rara vez da tiempo a todo.

Y esto es todo. Aunque hay mucho más que contar si me centro en cómo afectó a mi relación o a mi trabajo (perdí bastantes clientes debido al estrés que me impedía concentrarme), lo que importa es que sobreviví. Eso es lo que cuenta, ¿No?

 

Publicado por Alex Bayorti

Copy Writer de profesión y proyecto de escritora. Borratajear en lienzos es una terapia. A veces leo. Caminar es la mejor meditación. NK Comunicación soy yo. Un poco impostora. Dame café y cambiaré el mundo. ¡Que disfrutéis de mi blog!

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