Cuando el mayor atractivo de una ciudad es la escultura del busto de Lenin más grande del planeta, la perspectiva de tener que pasar más de un par de horas en ella se perfila como una absoluta pérdida de tiempo. Lo cierto es que supimos que tendríamos que pasar 24 horas en Ulán Udé durante nuestro viaje transiberiano transmongoliano ya que la compra del tren de Ulán Udé a Ulán Bator no se puede adquirir online a no ser que lo compres con alguna agencia. Fue otra de las cosas que dejamos al azar durante el viaje, en este caso, forzosamente. Estas fueron las 24 horas que siguieron a nuestra llegada a la estación de tren de Ulán Udé Passenger. ¡Vamos allá!

24 horas en Ulán Udé, al borde de Rusia

Habíamos pasado un fin de semana en Irkutsk y el Lago Baikal que se perfilaba insuperable. Nuestras expectativas tampoco eran demasiado elevadas, por no decir bajas, ya que habíamos leído en blogs y foros que Ulán Udé se podía pasar por alto en el transiberiano. Lo que nos preguntamos es cómo se puede pasar por alto la ciudad de paso a Mongolia y en la que es obligatorio parar para comprar los billetes de tren de Ulán Udé a Ulán Bator. Más adelante hablaré acerca de cómo comprar el billete de Ulán Udé a Ulán Bator pero todas las posibilidades pasan por la estación de trenes de Ulán Udé o por pagar a una agencia una generosa comisión para que te lo gestione en línea. En cierto sentido es perfectamente lógico no poder adquirir en línea un billete de tren que se dirige a un país (por el momento) tan analógico como Mongolia.

La estación de Ulán Udé

Según pusimos un pie en la estación de tren de Ulán Udé nos dimos cuenta de que habíamos dejado atrás Rusia apenas de que esta ciudad limítrofe forma parte, teóricamente, del país soviético.

La estación Passenger es un amplio edificio que estaban renovando justamente cuando llegamos (ya nos había pasado en nuestra visita exprés a Moscú). Sus servicios son los típicos de las grandes estaciones (oficinas, tiendas y bares – rodean la estación-, consigna etcétera).

Cómo llegamos de la estación Passenger a Ulán Udé

Nada más salir nos asaltaron varios taxistas. Nos cobraban unos 5-6€ por llegar al centro. También había autobuses (subiendo las escaleras, a la salida) y para llegar al centro se debe tomar el sentido que va hacia la derecha desde la acera a la que accedes desde la estación.

Nosotros preferimos ir a pie. Teníamos nuestras tarjetas SIM de Rusia por lo que pudimos comprobar que la estación está apenas a 10 minutos del centro y a unos 20 minutos del Hotel Kochevnik na Limonova en el que nos alojábamos. Por cierto que a partir de aquí descubriríamos que encontramos alojamientos bastante aceptables a buen precio por dos motivos; tenían una situación bastante apartada y su personal no habla inglés. En serio, Google Translate con ruso y chino offline nos salvó de más de un apuro.

Primeras impresiones

Anduvimos por una amplia avenida de nombre impronunciable y, a medio camino, decidimos parar a tomar una cerveza. ¿Pero dónde? En todo nuestro viaje no habíamos visto ni una sola terraza que no fuera del estilo Amèlie Poulain, de esas en las que si tomas algo que no sea café o te con pastas te miran mal.

Quizás guardamos tanto cariño a Ulán Udé porque encontramos nada más y nada menos que un Irish . No solo un Irish…un Irish en el que ponían rock. Luego nos enteraríamos de que es de la cadena Harat´s Pub. Ese fue nuestro segundo hogar durante las 24 horas siguientes. Vale que no somos del perfil de viajeros que suelen recurrir a lo fácil pero, por favor, ¡Que tenía una terraza (aunque pudimos constatar que los locales solamente la utilizaban para fumar)! Por si fuera poco, era la primera vez que encontrábamos a alguien del lugar que hablara inglés. Apenas habíamos conocidos a unos pocos alemanes y suizos en nuestro viaje en tren de Moscú a Irkutsk. Pero después…nada.

Qué hicimos en Ulán Udé

¡Tomar pintas! Es broma, pero también. Ulán Udé es una ciudad de unos 400.000 habitantes que se fundó en el siglo XVII y de la cual quedan un puñado de lugares interesantes qué ver. Nosotros nos quedamos con ganas de ver el Museo Etnográfico pero estaba en las afueras y solo teníamos de 4 p.M de la tarde de un día a 2 p.M para verlo. Paseamos por el Teatro de Ópera y Ballet, recorrimos la plaza de la catedral de Odigitievsky y conocimos el busto de Lenin más grande del mundo (esto último nos hacía ilusión en muchos sentidos).

Además, pudimos adentrarnos en el Ulán Udé menos conocido gracias a que nuestro hotel estaba en una zona de residentes y no en el centro turístico. Visitamos uno de sus muchos parques y comimos allí acompañados por un montón de residentes que disfrutaban del buen tiempo en la capital de Buriatia. Pudimos constatar que los parques de atracciones en Rusia son siniestros allá por donde vayas (y bastante caros).

La gente de Ulán Udé

Las gentes de Ulán Udé no tienen nada que ver con el resto de Rusia. No nos extrañó. ¡Si son básicamente otro continente! Ya habíamos constatado las diferencias entre las gentes de San Petersburgo y Moscú, y tan solo les separaban 800 kilómetros. ¿Como no ser absolutamente diferentes en el corazón de Asia?

Físicamente se nota la mixtura de mongoles con rusos hasta el punto de que gran parte de la población tiene unos rasgos específicos, fruto de un progenitor mongól y otro ruso. Además constatamos que había muchos residentes y visitantes chinos en Ulán Udé. También que conducían por la derecha pero que muchos vehículos tenían el volante a la izquierda. Nos quedamos con la duda hasta nuestro tour por Mongolia en el que el amable conductor nos explicó el motivo. Lo explicaré más adelante en las 10 curiosidades de Mongolia.

La personalidad también es radicalmente diferente, muy amable y siempre queriendo ayudar salvo alguna excepción. En el resto de Rusia hay gente más o menos cordial pero como su código de conducta implica no sonreír (nos encontramos solo una persona de atención al cliente que sonriera en todo Rusia, en serio), el 99% no hablan nada de inglés (ni los jóvenes, lo cual me extrañó) y que si quieres que te hablen inglés tienes que pagar lo que acertamos en denominar «el impuesto guiri» (deberíamos exportarlo a Tenerife y aumentar los precios en los lugares en los que se hablen idiomas), en Ulán Udé estábamos encantados con que hubiera, al menos, un porcentaje medio de personas que trascendían la barrera de la cordialidad.

Precios en Ulán Udé

El «impuesto guiri» por hablar inglés se cumple también en Ulán Udé. En el Irish lo hablaban y una pinta te salía por unos 3€ (que si eres de Barna no te sorprende pero viviendo en Tenerife es una sablada interesante).

En otros bares el precio de la pinta no pasa de 1€. La comida en Rusia es barata y esta ciudad no era una excepción. Por unos 5€ por persona comes bien y por unos 10€, de restaurante. Merece la pena probar las conservas de pescados de río como el salmón y los snacks típicos de la zona (pescado seco salado). Por lo demás, la alimentación es similar en todo Siberia.

Y hasta aquí nuestra visita a Ulán Udé. También puedes saber más acerca de cómo comprar el billete de Ulán Udé a Ulán Bator y del viaje en tren de Ulán Udé a Ulán Bator.