Relato «Al Alba» por Álex Bayorti
La eternidad de una noche de verano.
Un cliché como otro cualquiera.
-No aprendes, Lidia. No aprendes. Te repites después de encoñarte con un absoluto desconocido en aproximadamente treinta segundos.
Pero has vuelto a caer.
Te cuenta que su canción favorita es «La Mujer de Verde», te miras. ¡Mierda! Tu vas de negro. Apuras el mojito. ¿Podría ser…? Tiene los ojos de color [añadir color] y crees que no has visto nunca antes a nadie como él.
Pides otra. Y otra. Y otra más. Y, tambaleando, caes «terriblemente borracha».
5a.M. Encienden las luces.
Te vas con quien te acompaña para ver tu caída, figurada y, muy probablemente, literal en algún momento de la velada.
Un último vistazo hacia la barra.
Te despides como si no hubieras sentido nada.
Lástima.
Lástima que aún no hayas aprendido a tus cincuenta y tres que todos los camareros tienen una única canción favorita.
La misma que la del cliente que les paga el sueldo.

Nacida en Cantabria, se enamoró de Tenerife y del resto de islas nada más verlas, no sin antes haber vivido en una quincena de ciudades de España y el resto de Europa.
Ha escrito varios relatos con otros autores (Santiago de Compostela, 2011-2012) y el poemario conjunto Nanas de Ciencia Ficción, que también fue su primera incursión en el mundo editorial con la fundación de la Asociación Nanas Ediciones Clandestinas (Madrid, 2012-2013).
Después de cumplir su sueño de vivir en Budapest, en 2014, regresa a Galicia y resulta ganadora del “Premio Avilés de Taramancos” de relato de aventuras por su relato en gallego Tom, Huck e o misterio da trabe de ouro (Editorial Toxosoutos, 2016) que se convierte en su primera novela juvenil (idem, Urco Editora, 2017). Después de esto, publica el poemario Sinfonía Aither (2020), la novela juvenil, A tumba do último pirata (Boadicea Editora, 2021) y el poemario Diez años en San Borondón (Editorial Fuerte Letra, 2022).
Compagina su pasión por la escritura con su trabajo en marketing digital con una experiencia de más de una década a sus espaldas con la gestión de la editorial Fuerte Letra de la que es cofundadora. Si no la encuentras entre libros, seguramente la verás subiendo algún monte de Anaga, estudiando una carrera sin fecha de finalización conocida, aporreando las teclas de un piano, organizando su próximo viaje disparatado o borratajeando en un lienzo.