La Comisión Europea prepara para finales de año una reforma del Código de Schengen para ganar en «agilidad» a la hora de actuar ante cierres unilaterales e indiscriminados de fronteras interiores por parte de algunos Estados miembro, tal y como ocurrió en 2015 durante la llamada ‘crisis de refugiados’ o más recientemente con las restricciones a la libre circulación durante la pandemia de coronavirus.