El ejemplo de campañas de marketing social que probablemente mostraría a un amigo que no supiera a qué me refiero son las vinculadas a la salud pública. El marketing en el ámbito de la salud pública es famoso por sus campañas de prevención, especialmente a partir de la década de los 70. Si tenemos que destacar proyectos de marketing en la salud pública se deben destacar las acciones de prevención del consumo de grasas que en la década de los 70 llevó a cabo el gobierno estadounidense. Hay mucho qué decir en contra de estas campañas ya que se demonizaba a las grasas mientras que se obviaba lo nocivo del consumo de azúcar. Aún así, la campaña tuvo una inmensa repercusión, trascendiendo fronteras.

En España, las campañas contra la drogadicción son posiblemente las más famosas si tenemos que hablar de eficiencia. De similar importancia, las campañas contra el colesterol, el sedentarismo o las ETS. Todas ellas tienen una meta común; concienciar a la población. No obstante, se trata de campañas que, a largo plazo, implican un cambio en los valores y comportamientos de la sociedad que repercuten positivamente en aspectos económicos ligados a la sanidad. No olvidemos que la acción social es práctica solo que se basa en preceptos largoplacistas que, a menudo, los gobiernos no tienen en cuenta debido, justamente, a que los beneficios se empiezan a percibir pasados más de 10 años. Por ese motivo, históricamente, las campañas de marketing social siempre han tenido una menor inversión que los de marketing comercial.