El sector primario de las islas ha cerrado un año 2020 «agridulce» lastrado por los temporales y fenómenos meteorológicos adversos y las dificultades para aumentar ventas debido a la crisis económica derivada de la pandemia de coronavirus, pero compensado con la mayor sensibilidad de los clientes hacia el producto local, el mantenimiento de las ayudas del Posei y un ‘brexit’ algo menos duro de lo previsto.