Iván Bethencourt es un ingeniero informático de Tenerife, de 44 años, propietario de la empresa agrícola Fincas Bethenalva. “He vivido con miedo de si las decisiones que iba tomando eran las correctas para que la empresa siguiera teniendo viabilidad”, dice el empresario sobre la evolución del sector durante la crisis. “Las dos primeras semanas de la cuarentena fueron frenéticas, con pedidos desorbitados. Luego paró y después lentamente se fue recuperando un poco, pero no para llegar a los niveles anteriores”, explica Bethencourt Álvarez.