El coste de la pandemia crece mes a mes sin que de momento se vea con claridad el final del túnel. No se sabe cuándo se saldrá del atolladero pero sí se sabe qué tiene que ocurrir para conseguirlo: que vuelvan los turistas. Y que vuelvan en un número significativo, algo que pasará antes o después pero que podría demorarse hasta meses más tarde de que la vacuna contra la Covid-19 se haya generalizado. Mientras, el negocio turístico, cordón umbilical de la economía canaria y con diferencia el más golpeado por el coronavirus, seguirá acumulando pérdidas y destruyendo empleo. En los diez primeros meses del año, la actividad ha perdido la friolera de 9.529 millones de euros por el hundimiento del turismo extranjero. Para hacerse una idea de la magnitud de la caída basta con apuntar que el sector se está moviendo en cifras de 1996, de hace casi un cuarto de siglo.