Alemania decidió prolongar hasta finales de enero las medidas restrictivas e incluso endurecer algunas. Se trata de la respuesta a una incidencia acumulada que se ha desbocado en la última semana. La situación es poco halagüeña: la canciller Merkel ha defendido aplicar protocolos más severos, y avisó ayer de que la variante británica del coronavirus podría provocar que en los próximos tres meses los contagios se multipliquen. Merkel ha advertido que si no se logra parar la expansión de la nueva cepa tendrán en Semana Santa diez veces más contagios de los que tienen ahora. Por eso propuso entre ocho y diez semanas de actuaciones más duras y restrictivas.