La llegada de turismo nacional, al que Canarias ha confiado la reactivación del sector este verano, peligra debido a los altos precios de los billetes para viajar a las Islas en los meses de julio y agosto. El encarecimiento de los vuelos no es un problema nuevo, pero la puesta en marcha de la industria turística tras más de un año paralizada por la pandemia, ha vuelto a poner sobre la mesa la desventaja competitiva del Archipiélago al depender de las conexiones aéreas. Los hoteleros advierten de que las elevadas tarifas está ahuyentando a los turistas nacionales y, de hecho, Canarias solo logra captar algo más de una de cada diez reservas de vacaciones que se producen en España.