Después de la tensa y larga reunión, de más de once horas, celebrada en la noche del lunes entre la canciller Angela Merkel y los representantes de los estados federados, con Mallorca en el debate por las escapadas de turistas alemanes a la isla, reina la confusión. Alemania sigue desaconsejando los viajes turísticos y ha decretado que será obligatoria una prueba diagnóstica para todos los que regresen al país, sin importar si la zona de la que proceden es de riesgo o no. Hasta ayer, Mallorca sigue sin serlo, pero está en el límite por el aumento de su incidencia. «Una vez más volvemos casi a la casilla de salida», valoró ayer la patronal hotelera mallorquina.