—Tú no me intentes engañar. Que yo pillo antes a un mentiroso que a un cojo. Sorda me he quedado ya de tanto escuchar mentiras —decía mi abuela medio en broma, medio en serio cada vez que yo le aseguraba que estaba donde quería: estar en el pueblo- anda, anda, anda, ¡babiona! Traéme la menta […]