Hace unos años una buena amiga me preguntó cómo era capaz de sacar tiempo para trabajar escribiendo contenidos, mantener un blog personal, viajar, escribir, ver películas y series, hacer rutas, jugar a la videoconsola, salir de fiesta, quedar con amigos, pasar tiempo con mi compañero, leer, borratajear en lienzos y, encima, continuar aprendiendo cada día sin olvidarme de dormir mis 8 (o 10) horas diarias. Yo, en aquel momento, no supe qué responder pero a día de hoy tengo los conocimientos suficientes y la experiencia adecuada como para saber por qué hay unas personas que tienen más tiempo que otras y tú no eres una de ellas, por desgracia para ti. Iré desentrañando los motivos aunque hay una razón principal para que pierdas el tiempo «cosa mala» y se le llama estrés. Esta es la historia de cómo se aprovecha la existencia (aunque sea para no hacer nada) o se deja pasar (porque es más fácil, al menos «a priori» tocarse las narices que moverse).

Tiempo para no hacer nada

Si tuviera que elegir algo que me gusta de mi especie, sin duda sería su gran capacidad para hacer cosas aunque este sea también el gran defecto de la mayor parte de las personas que, arrastradas por una inercia absurda y banal no saben bajarse de ese tren desbocado que es la realidad actual. Por eso adoro esta parte del post, porque es la que me ata a mi niñez y adolescencia. Se trata de los días de «tocarse las narices».

Aparte del fin de semana hay momentos en los que tenemos que hacer mil cosas y empezamos a agobiarnos, ¿Verdad? Pues bien, mi secreto es que cuando me siento más saturada, freno en seco. Dejo de hacer aquello que me lleva a procrastinar. Lo más sorprendente de mis días de no hacer nada es que siempre termino por hacer algo; leer, ver películas, pintar, buscar información o aprender algo nuevo. Da igual. El caso es que todos los días de no hacer nada parten de lo mismo; pasar de las obligaciones durante un periodo de tiempo tras el cual vuelvo a reconectar.

Dormir es mi única religión

En un mundo en el que se hacen «competis» para ver quién duerme menos, alguien como yo no es demasiado bienvenida. ¿O sí? Ahora está muy de moda todo lo referente a la «tercera métrica», una hipótesis que se le ocurrió a la cofundadora de Hufftington Post y que yo aplico desde que nací sin darme cuenta. Según esta nueva tendencia empresarial, resulta fundamental un buen descanso.

De hecho, vivir está por delante de todo lo demás. Vivir bien, me refiero. ¿Cómo quieres vivir bien si tus niveles de cortisol están por las nubes porque has dormido 6 horas escasas? Eso es maltratar al organismo y, aunque siga estando de moda, yo voy tendiendo cada vez más a irme antes de las 12 para la cama y, de ese modo, dormir mis 8 horas diarias a gusto. Total, ¿Qué te estás perdiendo si llevas desde las 7 de la mañana levantada?¿La TV?

La división del día: mañana, tarde y noche

Aprendí no hace mucho que la mañana es perfecta para trabajar. Estás fresca (pero no muy creativa), te apetece acabar con los posts, artículos y demás y, de hecho, lo disfrutas. Esta parte del día es coto privado del trabajo. Imagíname a las 8 de la mañana intentando pintar o leer. Terminaría jugando al Mario Bros, seguro. Después de comer, el cuento cambia. Soy capaz de subir al monte o de estudiar. También puedo escribir, pintar o jugar al ping pong. Durante estas horas realizo  todo lo que me gusta, lo más creativo. Soy incapaz de trabajar a estas horas, por cierto.

Cada momento del día sirve para algo diferente. Si descubres cuando tienes más y menos energía, disfrutarás de tu tiempo 😉

A partir de las siete de la tarde puedo estar de charla, dar un paseo vespertino o ver una película. También tengo energía para jugar a la videoconsola o al futbolín pero no hay manera ni de que trabaje, ¡Ni de que piense! Sorprendentemente, todavía puedo leer y estudiar, eso sí. Normalmente es cuando paso tiempo con amigas, con el compañero o cuando veo mis queridas series y películas. Lo de leer antes de dormir es un hábito que nunca cogí porque termino desvelándome pero, ¿Quién sabe?

Menos es más

Tópico dónde los halla pero verdadero para mí. Cuántas menos horas trabajo, mejor lo hago. Es curioso pero para mí el lunes no es sinónimo de nada. Ni el domingo. Ni el martes. Todos los días hago cosas que me gustan y alguno que otro, cambio de planes súbitamente. Supongo que eso es la vida; hacer planes … y mandarlos a la mierda si te da la gana.

Prueba tu horario perfecto y aférrate a él como si no hubiera mañana

Nunca me cansaré de hablar del tema del horario y, vale, en este caso tiene mucho que ver que tengas la libertad de elegirlo (cosa que muchos no pueden, por desgracia). Si tienes esa suerte, te animo a que pruebes. A mi me sirvió, finalmente, el de madrugar (sigo sin creer que sea el que mejor le viene a alguien como a mí pero es verdad) pero, ¿Quién sabe si tú no trabajarás mejor por la noche o por la tarde?¿A jornada partida o continua? No lo sabrás hasta que no

El problema de viajar en furgoneta a menudo es que no tienes ciertas comodidades como la conexión o un entorno laboral decente. ¿El resultado? Terminas en el Starbucks pagando 4 o 5 euros por un café y por esos 45 minutos de conexión que terminas perdiendo en las redes sociales informando a tus amigos y familiares de dónde estás o posteando en tu blog personal.

Hoy SI que madrugaré más para adelantar trabajo antes de las visitas

Esto me sucedió tanto cuando viajaba en furgoneta como en otros medios. De hecho, recuerdo un viaje por los países del Este hace unos cuantos años, nada más empezar a trabajar en esto, en el que tuve que recurrir a los clásicos locutorios que ahora están desapareciendo (en 2011 no había WiFi en todas las cafeterías) y, por supuesto, por la mañana estaba destruida después de horas de tren o autobús nocturno. Por eso, ahora trato de ser realista y, si no puedo desconectar al 100%, incluyo en la planificación los horarios de trabajo.

Deadlines en mitad de las workations

Para empezar, antes no informaba de mis vacaciones. Este era un problema para los clientes que no sabían muy bien por qué, de repente, se retrasaban los proyectos. Desde hace un par de años, aviso siempre que tengo unas vacaciones de más de 5-6 días. Y es que una escapada de una semana a Azores se puede gestionar bastante bien pero no sucede lo mismo con unas vacaciones largas a otro país o viajando por diferentes países del mundo. ¿Quieres saber cómo conseguí tener unas vacaciones de 20 días siendo freelance (si, seguidos sin tocar el ordenador) este pasado 2016? A lo largo de las próximas semanas te contaré esta y otras historias que, como suelen decir, están basadas en hechos reales.
La herramienta Google Trends es una de las más útiles para buscar palabras claves. Si Google Adwords es el rey del SEM de Google, GT te permite hacer búsquedas de palabras clave y longtails. También te invita a que las compares después de mostrarte un gráfico acerca del interés que despiertan. Muy vinculado a Google Analytics, este recurso te invita a que conozcas de antemano cuáles son las palabras clave que triunfarán en tus artículos. ¿Te atreves?