Relato «Hasta que sea cierto» por Álex Bayorti

Alex Bayorti

Entonces Truman y Gloria se fundieron en un beso. Ya nada volvería a ser lo mismo. 

Con lágrimas en los ojos, Llerena devolvió el manuscrito a la escritora que tenía frente a sí. 

—Es bueno, ¿Eh? —dijo ella mientras escupía trocitos de pan de un sandwich precocinado del Mercadona. 

—Esto nos salva el culo hasta el año que viene, Claudia. ¡Jo-der! ¿De dónde sacas estos rollos? —la editora entusiasta solo obtuvo por respuesta un encogimiento de hombros y lo que le pareció una media sonrisa. 

Claudia salió de la sucursal de Penguin como quien vuelve a casa de madrugada después de follarse al más guapo de la clase. Complacida. Con ganas de comer. De seguir comiendo. Ya se sabe. Cuando la medida se acerca al infinito, el límite no existe.

Entró en su loft en pleno Albaicín. Había soñado con vivir en Granada. Cerca de la plaza del cebollas, a poder ser. Y ahí estaba. Una de las cincuenta afortunadas escritoras que podían permitirse vivir de escribir sin tener que arrendar su culo para talleres y esas mierdas. 

Un mensaje de whatsapp: “sé lo que has hecho, ladrona de mierda. Te mataré”.

Ya estaba acostumbrada. Ese debía ser…¿Jaime? Si. Jaime se llamaba. Pobre Jaime. Lo conoció en un retiro para escritores. Polla pequeña. Ego enorme. Un cliché. No era como Daniel. Daniel había sido un contrato con anticipo de 10.000 euros. Este solo valía 3.000. A lo sumo. Ya le comentaría los detalles Llerena. 

Echó un vistazo a su instagram. 50K de seguidores. Un puñado de DMs. Revisó.

“Hola. Eres una crack. Mira. Tengo un manuscrito. ¿Te lo paso y me das tu opinión?” 

 

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