Relatos

No leí relato hasta pasada la veintena y el motivo me avergüenza. Como mi archienemigo literario Cela, lo consideraba literatura menor. No me juzgues duramente. La insolente (e ignorante) juventud hablaba por mí. Y entonces apareció Borges. Y Chéjov. Y Katherine Mansfield. Y entonces lo entendí todo. Un universo al completo. Senderos que se bifurcan y ruinas circulares. Los bailes de principios del siglo XX de la mano de Irene Nemirovsky que, para esta dramatis persona, siempre será más relato que novelita.

Y, ¿por qué ahora? Porque un relato es libre. Intenso. Definido. Pero no limitado. Escribir relatos no es para débiles. Requiere el pulso del cirujano. El dedo en la herida. Definitivamente cualquiera no sabe escribir un relato BIEN. 

Escribir un relato (lo que dicen por ahí)

No me considero una experta escritora de relatos, pero he hecho un sondeo ayudándome de la IA (todo lo que escribo, salvo lo que mencione que está creado con IA, es propio) y esto es lo que más me ha llamado la atención. Sé que en una página de escritura creativa resulta extraño que se añada texto con IA generativa, pero para este tipo de artículos técnicos prefiero obviar las opiniones personales.

¡ATENCIÓN! Texto creado con IA

Empieza lo más cerca posible del problema

En un relato tienes poco espacio. Evita dedicar tres páginas a explicar quién es el personaje, dónde vive y qué ocurrió hace veinte años. Intenta entrar cuando algo ya está a punto de suceder. El conflicto puede ser enorme o diminuto: alguien va a abandonar a su pareja, espera una llamada, encuentra una carta o se da cuenta de que alguien le está mintiendo.

Tu protagonista tiene que querer algo

Esta es probablemente la pregunta más útil que puedes hacerte: ¿qué quiere mi personaje? Puede querer recuperar a alguien, demostrar algo, esconder un secreto, marcharse, vengarse o simplemente conseguir que otra persona le perdone. Ese deseo proporciona dirección al relato. Purdue OWL señala precisamente que los objetivos del personaje suelen estar directamente ligados al conflicto de la historia.

Pon algo entre el personaje y lo que quiere

Deseo + obstáculo = historia. Si Laura quiere abandonar a su marido y simplemente hace la maleta y se marcha, quizá tengas una escena. Pero si quiere marcharse y esa noche él aparece con una noticia que cambia todo, ya tienes conflicto. El obstáculo también puede estar dentro del propio personaje: miedo, orgullo, culpa, dependencia, autoengaño…

Haz que el conflicto empeore

Un buen relato suele funcionar mediante una pequeña escalada:

situación → problema → complicación → decisión → consecuencia.

No necesitas veinte acontecimientos. A veces basta con que la misma situación se vuelva progresivamente más incómoda. Writers.com insiste precisamente en que las escenas deberían aumentar la tensión hasta llegar al momento culminante.

No expliques al personaje entero: déjalo aparecer 

En lugar de escribir “Pedro era un hombre inseguro y celoso”, puedes hacer que Pedro vea un mensaje en el teléfono de su pareja, diga que le da igual y, cinco minutos después, encuentre una excusa para coger el móvil. El lector deduce quién es. Los detalles físicos, las acciones, las decisiones y la forma de hablar pueden caracterizar sin necesidad de explicaciones psicológicas constantes.

Dale alguna contradicción

Los personajes interesantes rara vez son simplemente “buenos”, “malos”, “valientes” o “egoístas”. Puedes tener una persona generosa que no soporta que los demás tengan éxito; alguien muy independiente que necesita desesperadamente aprobación; una persona cobarde capaz de hacer algo extraordinariamente valiente. Además, los defectos del personaje pueden convertirse en parte del conflicto.

Selecciona los detalles

 Un relato no necesita describir absolutamente todo. Necesita el detalle correcto. En vez de dedicar diez líneas a una cocina, quizá baste con:

En el fregadero seguía la taza de su padre, tres meses después del funeral.

Con una sola imagen puedes introducir espacio, personaje, pasado y conflicto. Purdue recomienda precisamente seleccionar detalles físicos y ambientales capaces de revelar información del personaje sin explicarla directamente.

Haz que los diálogos tengan subtexto

Las personas rara vez dicen exactamente lo que sienten. Si una pareja está a punto de separarse, posiblemente no diga:

—Tengo miedo de que nuestra relación se termine.

Puede decir:

—¿Quieres que tire también tu cepillo de dientes?

Muchas veces lo interesante está en la distancia entre lo que dicen y lo que realmente están hablando. El diálogo también debería revelar carácter o hacer avanzar el conflicto, no limitarse a reproducir conversaciones cotidianas.

Haz que algo cambie

 Esta es una excelente prueba para saber si tienes realmente un relato. Pregúntate:

¿Qué es diferente al terminar respecto al principio?

No necesariamente tiene que ocurrir un giro espectacular. Puede cambiar la situación, una relación o simplemente la comprensión del protagonista. Purdue señala que los personajes principales suelen transformarse a lo largo de una narración; Writers.com plantea igualmente el clímax como el punto donde algo cambia.

Elimina todo lo que no esté trabajando para el relato

Cuando termines el primer borrador, revisa cada escena, párrafo e incluso frase preguntándote: ¿esto aporta personaje, conflicto, atmósfera, información necesaria o significado? Si no hace ninguna de esas cosas, probablemente puedas cortarlo. En narrativa corta, la concentración suele jugar a tu favor. Writers.com recomienda mantener el reparto limitado y construir las escenas alrededor del conflicto central.

Hay además una fórmula sencillísima que sirve para empezar prácticamente cualquier relato:

Alguien quiere X → algo se lo impide → intenta conseguirlo → la situación empeora → tiene que tomar una decisión → paga un precio → termina siendo o comprendiendo algo ligeramente diferente.

Por ejemplo:

Una mujer de 68 años quiere aprender a leer sin que sus hijos descubran que es analfabeta.
Eso ya contiene personaje, deseo y vergüenza.
Ahora introduces el obstáculo: su nieta le pide que le lea un cuento.

Ahí prácticamente ya tienes un relato.

Fuentes

 Purdue Online Writing Lab. (s. f.). Building and revealing characters. Purdue University. Purdue OWL – Building and revealing characters

Purdue Online Writing Lab. (s. f.). Characters and fiction writing. Purdue University. Purdue OWL – Characters and fiction writing

Purdue Online Writing Lab. (s. f.). Writing compelling characters. Purdue University. Purdue OWL – Writing compelling characters

Writers.com. (s. f.). How to write a short story: The short story checklist. Writers.com – How to write a short story