Nací en Cantabria el mismo día en el que se estrenaba Regreso al futuro. El mismo en el que un terremoto en México conmocionó al mundo entero.
Mi infancia estuvo marcada por mudanzas constantes y puede que por ese motivo comprendiera demasiado temprano que todo tiene un final, que no existen «para siempres» y que se debe exprimir todo lo que te encuentres antes de que baje el telón.
Soy más de vivir en lugares que de viajar, aunque desde que trabajo como especialista en marketing digital en Volcano Teide, reconozco que he comenzado a echar raíces en Tenerife, mi Ítaca personal -aunque sospecho que todavía me resta alguna que otra Odisea, alguna que otra Iliada-.
Hablemos ahora de habilidades inútiles. De mi habilidad inútil número uno. La literatura. Ella. Porque escrita con letras capitales, escribir y leer han sido mi constante. Todo lo demás ha sido cambio. Pero mis libros y esas hojitas de papel en blanco, siempre han sido mis compañeras infatigables, las que no faltaron en mi bolso, en mi mochila, en mi maleta.
Ellas vieron conmigo el sol de medianoche en Nordkapp. Ellas viajaron en el transmongoliano y a través del pasaje de Drake, camino a la Antártida. Y ellas, ellas me llevaron a a formar la Asociación Editorial Nanas Ediciones Clandestinas en 2013 y, posteriormente, la editorial Fuerte Letra en 2020.
Como escritora, no he sido muy prolífica. Apenas las novelas juveniles «Tom, Huck e o misterio da trabe de ouro»(2016, Urco Editora) y «A tumba do último pirata» (2021, Boadicea Editora), el poemario «Sinfonía Aither» (2020, autopublicación) y el poemario «Diez años en San Borondón»(2022, Editorial Fuerte Letra).