Se habla demasiado de productividad personal y muy poco acerca de quienes enarbolan esta bandera. Y es que, ¿Qué es realmente ser productivo? Aunque hay quienes lo relacionan con ser una máquina que produce porque, a fin de cuentas, la expresión es pésima, la productividad puede representarse como la capacidad del ser humano de cumplir sus metas y objetivos de una manera óptima. No solo me refiero a que puedes hacer más trabajo en menos tiempo (que también) sino que gracias a la mejora de la productividad personal puedes organizar tu vida de tal manera que tengas tiempo para cumplir tus sueños, tener vida social y personal y mejorar tu calidad de vida en general.

Tips de productividad personal que no se te van a ir de las manos

Parece un cambio mínimo, de esos que pasan inadvertidos pero funciona. Cada noche, márcate una serie de tareas que tienes que hacer al día siguiente. Eso sí, ante todo, ¡Sé realista! Si quieres empezar con buen pie, añade a tu lista de tareas el tiempo aproximado que debes invertir en cada una de ellas. Además establece un horario de trabajo que se ajuste a ti. Se ha hablado mucho de levantarse muy temprano pero, ¿Realmente es bueno madrugar demasiado si restas horas de sueño? Es preferible mantener un bajo perfil y marcarte unas tareas realistas, simples y directas.

Memorándum

Recuerda que quién tiene que hacer las tareas eres tú y que te boicoteas cada vez que no las cumples. Una crítica extendida en torno a las listas es que no son eficientes para determinadas personas. Lo cierto es que pueden ser aplicables a cualquiera. Lo que tienes que recordar es lo siguiente:

  1. Lo importante.
  2. Lo urgente.
  3. Lo contingente.

A menudo no distinguimos lo urgente de lo importante. He ahí uno de los grandes problemas que merman la productividad personal.

#Márcate prioridades cada día

Aunque la lista de tareas debería bastar, lo cierto es que es posible que tiendas a marcarte demasiados objetivos diarios. Esto solamente te traerá futuros agobios y presiones. Por eso, define tus prioridades diarias en base a unos mínimos. Vivimos en una sociedad estresada justamente por querer abarcar más de lo que podemos.

#No llenes todas las horas del día con tareas

No hay un solo curso de Productividad Personal que te vaya a recomendar eso pero…yo no pretendo ser una gurú sobre productividad sino, más bien, un apoyo realista. Yo misma caí durante un tiempo en el pozo de la productividad extrema. Esto solo te va a conducir a dos cosas; que pierdas el pelo y te duela el estómago de tanto estrés. Es preferible que hagas menos pero con tranquilidad. Además, no hacer nada durante unas horas al día (en el sentido de tenerlas absolutamente libres de obligaciones laborales, sociales o personales te ayudará a centrarte durante el tiempo que estés trabajando.

#Refuerza los hábitos adquiridos antes de comenzar con otros

Es difícil. Lo sé. De hecho se ha hablado mucho acerca de la famosa fuerza de voluntad y de que ni es infinita ni es fácil de mantener. En algunos estudios se establece que lo ideal es empezar por pequeños hábitos. A mí me resultó con el tema de beber agua por las mañanas o de desayunar todos los días pero aún tengo muchas cuentas pendientes con esto de los hábitos. ¡Ah! También aprendí a anotar en una agenda las tareas tanto laborales como personales y, la verdad, es bastante liberador. Aún así es preferible que trates de cambiar un solo hábito que no te guste en 10 años que ser demasiado estricta.

#NADA de multitarea

En la actualidad es difícil estar haciendo solamente una cosa a la vez. Hablamos por Whatsapp mientras vemos una serie o trabajamos en un proyecto mientras vamos programando las redes sociales de otro cliente. La multitarea parece que ha llegado para quedarse pero, en mi casa, no vuelve a entrar. Me he dado cuenta de la multitarea es un factor de estrés muy importante. Por eso la evito en mi día a día. El resultado de pasarse con la multitarea solo es uno y se llama ataque de ansiedad. Hablo con conocimiento de causa.

Si no puedes con lo que estás haciendo o procrastinas demasiado, quizás debas replantearte si lo que haces es lo que quieres

Hace uno tiempo escribí este mismo artículo pero de un modo diametralmente opuesto. Era 2013 y yo estaba muy emocionada con todo lo que rodeaba la productividad personal, el espacio de trabajo freelance y demás. Siete años después me doy cuenta de hasta qué punto ese ataque de ansiedad que sufrí en 2018 tuvo que ver con unas exigencias excesivas con respecto a lo que debía o no debía hacer. Sigo creyendo que tener una agenda es de los mejores hábitos que adquirí pero también que el exceso de tareas y expectativas desembocaron en una crisis nerviosa. Ya han pasado dos años y no tengo intención de que vuelva a pasar. La salud es lo primordial y el trabajo no debería ser más que un medio para vivir mejor. Tengo la gran suerte de que me gusta lo que hago y que tengo la voluntad para mantenerme en la brecha pero no a costa de lo que más importa.