No enciendan los voladores. El reseteo del turismo en Canarias está navegando hacia los afilados arrecifes de una realidad que nos persigue desde hace muchos años. Para cualquier turista peninsular darse un viaje a Canarias supone un serio asalto al bolsillo. Unos 1.600 euros le costarían solo los billetes a una familia de cuatro miembros. Una clavada lo suficientemente importante como para mandar un clarísimo mensaje: mejor se van a otro sitio