Canarias se enfrenta a otra Semana Santa atípica en 2021. Aunque habrá más actividad que el año pasado, –cuando la irrupción del coronavirus encerró en casa a toda la población–, el Archipiélago vivirá un nuevo periodo vacacional sin una de sus principales señas de identidad: el turismo. A la falta de visitantes extranjeros y peninsulares debido a las medidas para hacer frente a la pandemia, se unen ahora las restricciones a los viajes de ocio impuestas por el Gobierno canario a los residentes. En una semana en la que muchos aprovechan para irse de vacaciones a otra isla del Archipiélago, este año solo será posible si los pasajeros presentan una PCR o prueba de antígenos, lo que ha complicado el viaje a muchas familias. Una medida con la que las autoridades canarias quieren evitar la propagación del virus y garantizar traslados seguros en un momento en el que la incidencia de la Covid-19 ha obligado a endurecer las restricciones.