Varios países de la Unión Europea, entre ellos Bélgica, Polonia y República Checa, han convocado a los embajadores de Bielorrusia en sus capitales como primer gesto de protesta después de que el régimen de Alexander Lukashenko forzara el domingo a un vuelo de la irlandesa Ryanair a aterrizar en Minsk para detener a un periodista disidente, Roman Protasevich.